La mirada en la era de las Salchichas Visuales

 

Estamos empezando a entender visualmente nuestro entorno como la superposición de imágenes recursivas. Nuestra mirada visualiza mediante la combinación y el versionamiento de materiales visuales previos. Éstos no se encuentran simplemente flotando dentro de nuestros dispositivos, sino que resuenan con nuestra mirada en la configuración de mundos visuales. La creciente acumulación digital de imágenes similares —el modo en el que accedemos y contribuímos a su producción y diseminación — está nutriendo miradas distribuídas en donde la noción de memoria acumulada está ocupando un rol crucial. En un momento en donde el ancho de banda se estratifica —con distintos regímenes de acceso y velocidad— y la aceleración en la producción de imágenes dispersa nuestra experiencia visual, la mirada digital descansa en la acumulación de memoria.

Actualmente, nuestra incorporación de lo que es digitamente co-creado y accesado nos lleva a reproducir el modo en el cual visualizamos nuestro entorno. Ya sea mediante captura, archivado, enmarcado, taggeado, distribución o edición, nuestra mirada digital comprende el mundo de acuerdo a estos criterios, incluso en ausencia de dispositivos o interfaces. La cuestión aquí es: ¿cuál es la forma de las imágenes en la era de la mirada digital? Las imágenes son entidades que se actualizan a sí mismas en la medida en que mantienen su propia acumulación. Esto supone decir que las imágenes son trayectorias: componenentes extruídos que son elongados por medio de operaciones de distribución y versionamiento. Con el fin de alcanzar y mantener tal alargamiento, las imágenes comparan y mezclan pepitas de visualidad.

La salchicha más grande del mundo realizada en Kobasicijada Festival (Turija-Serbia) en 2012
La salchicha más grande del mundo realizada en Kobasicijada Festival (Turija-Serbia) en 2012

En mi opinión, esto tiene que ver con el arte de fabricación de salchichas. En The Complete Guide to Sausage Making de Monte Burch, una salchicha puede ser hecha moliendo y mezclando “trozos y recortes”, pero también manteniendo un prudente período de “curado y especiado”. El encuentro de la carne con un proceso sistemático de recombinación y extrusión configura a las salchichas; es precisamente su salchicidad lo que nos permite accesarlas de acuerdo a protocolos polarizados. Por un lado, la producción de salchichas es contínua y análoga: cuanta más carne añadimos a la picadora, más larga es la salchicha. Por otra parte, su acceso se desarrolla de acuerdo a un protocolo discreto y por tanto, digital; cualquier salchicha disminuye al ser cortada.

Este suculento ejemplo ilustra también la manera en la cual nuestra mirada digital se relaciona con las imágenes. La acumulación mediada de éstas existe en virtud de su elongación, y es precisamente este fenómeno lo que permite tal proliferación de imágenes. Si aceptamos que el incremento infinito de las imágenes existe sólo en potencia, tan sólo podremos acceder a las imágenes mediante su corte o delaminado. Del mismo modo que un corte sobre el tallo de una planta en crecimiento produce una cicatriz, cualquier copia digital deja una marca, sin tener en cuenta su potencial repetición infinita. La marca de un corte indica un momento en el tiempo de la imagen mientras, al mismo tiempo, nos conduce a una interesante especulación.

Un ejemplo de Core Rope Memory contenida dentro de una calculadora de 15 dígitos Olympia, en torno al 1971
Un ejemplo de Core Rope Memory contenida dentro de una calculadora de 15 dígitos Olympia, en torno al 1971

Como hemos comentado, la elongación propia de las salchichas describe el modo en el que las imágenes se acumulan a sí mismas. La redundancia de contenido de la imagen no es meramente un apilamiento, sino que sigue una trayectoria extruída creando así hilos, rutas, canales. En este punto, me gustaría sugerir que las incisiones y cortes de nuestra mirada digital son lo que producen memoria, la cual es una medida —dependiente del tiempo— de la dirección o desaparición de una imagen a lo largo de una trayectoria. Como cualquier salchicha sabe, su propia reducción mide su extinción…pero su memoria crece en la medida en que la salchicha disminuye. No obstante, ¿de qué modo se relaciona esto con nuestra mirada digital substractiva? Mi opinión es que nuestra mirada digital quiere subsumir la imagen dentro de la memoria. Si la memoria está basada en retraso temporal —o histéresis— el incremento de memoria hecho por nuestra mirada digital descansa en cómo decelerar la elongación de las imágenes.

Durante la década de 1960, el Programa Apollo de la NASA desarrolló una forma de memoria ROM llamada Core Rope Memory, la cual fue producida, literalmente, mediante el bordado de cables a lo largo de núcleos de ferrita. El método de trenzar los finos cables —enroscándose o eludiendo los núcleos— configuraba el software. De este modo la memoria se describía a sí misma como el resultado de un movimiento de trenzado o tejido; la memoria es lo que pasa a lo largo de los núcleos de ferrita. Contrariamente a la memoria RAM, la Core Rope Memory era un repositorio no volátil que mantenía todas sus tareas programadas de antemano, indefinidamente, incluso sin alimentación de energía. David A. Mindell comenta en su libro Digital Apollo: Human and Machine in Spaceflight cómo la computadora del Apollo 12 se reinició fácilmente después de que un rayo impactara la astronave. Sin cintas o unidades de disco, la memoria Core Rope expone visualmente sus límites y funciones. Podemos imaginarla como un artefacto con la habilidad de mantener y describir la totalidad de su existencia, no mediante su contínua actualización, sino mediante el acceso total a su estructura finita. Esta visualidad absoluta de su núcleo trenzado es el software, en ausencia de cualquier otra interfaz visual intermediaria. Las rutas de cables de la memoria Core Rope debilitan a las imágenes en la medida en que constituyen su propia memoria. Dicho de otro modo, su código trenzado existe por sí mismo.

Después de un tiempo, la memoria puede tener la habilidad de usurpar el rol de la imagen como index de verificación. Si la memoria verifica cualquier imagen como tal, la completitud de la primera —su trenzado total— vuelve obsoleta a la segunda. Algunas imágenes pueden así tejerse a sí mismas hacia la memoria total, la cual es la imagen resultante de todas sus posibilidades contenidas a la vez. Hoy en día, nuestra mirada digital se relaciona con las imágenes por medio de rutas mnemónicas: espacios, afectos, repetición y deseo. La imágenes se convierten de modo incremental en una verificación auxiliar de la circulación de memoria a través de sistemas y usuarios. Mientras tanto, nuestra mirada busca cortar las imágenes, combinándolas y archivándolas. La acumulación de esas imágenes-corte hechas por nuestra mirada digital no es indiscriminada; nuestra mirada digital superpone y comprime pepitas de visualidad buscando la formación de aleaciones visuales. En la era de las salchichas visuales, ya no estamos buscando más imágenes, sino emblemas.

 

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Javier Fresneda es artista e investigador. Algunas de sus recientes intervenciones y presentaciones incluyen Sonido Vieques (Beta Local, Puerto Rico), Offprint London (Reino Unido) o Salón Acme (Ciudad de México). Es cofundador de la curaduría editorial Cocom y docente en la ESAY – Escuela Superior de Artes de Yucatán (México). Actualmente forma parte del PhD en Art Practice de la UC San Diego, California (Estados Unidos).

http://javierfresneda.com/

http://cocompress.com/ —

 

Referencias Burch, Monte (2011) The Complete Guide to Sausage Making. New York: Skyhorse. Mindell, David A. (2008) Digital Apollo: Human and Machine in Spaceflight. Cambridge: MIT Press.

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