Gallery Weekend / Berlin 2013

 

por Cristina Anglada

 

Hace un par de semanas se celebraba la última edición de la Gallery Weekend en Berlín (GWB); un evento similar al que aquí en Madrid denominamos Apertura y que se realiza en Septiembre. Ambas consisten básicamente en un maratón de inauguraciones de exposiciones en galerías de arte contemporáneo, y que busca atraer y congregar no solo al público local, sino al internacional, aunque eso sí, casi exclusivamente del sector. Más allá de eso y en esencia, hablamos de programas detrás de los que se confinan y operan los diversos lobbies del sistema de arte.

Los promotores de este evento iniciado en 2004 son los mismos de la feria abc de Berlín, una de las tres que actualmente soporta la ciudad tras la desaparición de Art Forum Berlín. Unos y otros, conforman un colectivo que también mantiene relaciones de poder con la feria más importante del mundo del arte: Art Basel. Ahí queda eso.

Para ser una de las 51 galerías “privilegiadas” que figuran en el mapa de este año de la GWB, debes haber sido invitado rigurosamente por la organización (en principio siguiendo criterios de calidad), a la que además debes abonarle unos 8.000 € a cambio de figurar en cualquiera de sus espacios promocionales. Un gran porcentaje de las 400 galerías privadas que se esparcen por la ciudad de Berlín no participan del evento, y sin embargo se benefician claramente del mismo, presentando nueva exposición durante este fin de semana (26-28 Abril), aprovechándose de la cercanía con respecto a las elegidas.

GWB es un programa centrado fundamentalmente en el elemento lúdico y comercial, más que discursivo o contemplativo de las propuestas y visitas. Para este fin de semana, unos y otros galeristas presentaban la artillería pesada que habían reservado para la ocasión. La expectación por este dato provocada viene a multiplicarse por el hecho de verse insertado dentro de una urbe que se viene considerando desde hace años la capital del arte contemporáneo, o eso dicen. Por otra parte, debemos añadir que GWB se vincula perfectamente a las políticas culturales actuales de un gobierno que ha sabido sacarle provecho a una fructífera escena artística hasta ahora alternativa y libre, pero cada vez más agónica y caricaturizada.

Tras visitar varias de las exposiciones en espacios desperdigados por los diferentes distritos de la ciudad, se apreciaba una lánguida uniformidad de propuestas y sobre todo un exceso de tendencias conceptuales, filosóficas y graves que se excedían en la propia justificación a través de la auto-referencia del sistema en el que se enmarcan, el del arte contemporáneo. Aburría el nivel de resabiamiento sofisticado de los dispositivos y discursos de los que se valen tanto el artista como los galeristas. La novedad no es tan real como aparente, y la gran mayoría se mueve en la zona del confort de lo políticamente correcto y lo hiper-estetizado. También una pre-eminencia de la escultura como instalación frente a la casi desaparecida fotografía y pintura, mucho chiste para enterado y aún más neo-povera y post-minimal barato (como diría Diego del Pozo). Un constante sota, caballo y rey bien interiorizado que parece asimilar únicamente la carcasa formal de los movimientos artísticos de las últimas décadas de la historia del arte, pero desactivando la fuerza y motivación original que los generó. Mucho continente, poco contenido.

No todo fueron fiascos, algunas sorpresas positivas aportaron algo de luz a un panorama más bien decepcionante. Dentro de esta línea más fría, conceptual y post-minimalista dominante, rescatamos la muestra de Michel François en carlier gebauer, titulada Pieces of Evidence. En la misma galería, sin embargo y en contraste, destacamos la tercera de sus propuestas, la que en principio pasaba desapercibida: Qumquat de la finlandesa Kirsi Mikkola. Tomando el título de uno de sus nuevos trabajos, aquí dispuestos, a los cuales, Mikkola prefiere denominarlos “construcciones” de papel pintado, frente al término collage o incluso pintura, en los que en principio todos caeríamos tras la primera ojeada. Esta determinación conceptual por parte de la artista no es nada inocente, pues nos quiere hacer entender las obras desde una óptica estructural, escultórica y procesual, eliminando de golpe la parte de juego, azar y voluptuosidad que intuía y que prefería. Mikkola trabaja edificando sobre la superficie añadiendo capas de tiras de papel a las que incorpora pintura, dibujo, e incluso elementos ajenos y narrativos, que por el contrario no nos transportan al espacio externo de las obras, sino que nos mantiene girando alrededor de los propios procesos y dinámicas internos de elaboración y manualidad de las mismas. Una gozada de trabajos.

Michael Francois / carlier gebauer
Kirsi Mikkola @ carlier gebauer
Kirsi Mikkola @ carlier gebauer
Kirsi Mikkola @ carlier gebauer
Kirsi Mikkola @ carlier gebauer

Bastante interesante, aunque sin más, me resultó la individual de Carsten Nicolai en la mítica Eigen+Art. crt mgn es el título de esta propuesta y que aunque aparentemente críptico, se desmenuza con facilidad una vez sabemos que es la suma de dos siglas: tubo de rayos catódico (crt) e imán influenciador (mgm). La exposición se inspira directamente en la propuesta que presentó Nicolai en el Museo Watari de Tokio en 2007, en homenaje al, en ese momento, recién fallecido Nam June Paik. Se trata de una mini-performance inspirada en la TV Magnet (1965) de Paik. Todos los elementos que ahora fría y pulcramente se han dispuesto en la sala baja de la galería están conectados unos con otros activándose sin que el espectador pueda entender directamente su funcionamiento. Se trata de acudir a la auto-referencia directa de elementos de la historia del arte reciente, además de una cierta pretensión de experimentar pero a la vez de legitimar la propuesta utilizando el eufemismo del homenaje, estableciendo relaciones y conexiones decididas, a la vez que rehaciendo lo hecho, reflexionando por y a partir del proceso. Por otra parte, nos lleva claramente a las investigaciones y relaciones prósperas entre arte y tecnología, y por otra parte también a las de ésta con la música. No olvidemos que Carsten Nicolai lleva tiempo desarrollando un proyecto musical paralelo más que interesante bajo el nombre de Alva Noto.

Carsten Nicolai @ Eigen+Art
Carsten Nicolai @ Eigen+Art

En esta misma línea, incluído el péndulo, tenemos la propuesta Nach Osten de Alicja Kwade en la iglesia de Saint Agnes presentada de la mano de su galerista Johan König. Podría considerarse la propuesta con más repercusión mediática del programa. Lo que en Nicolai era la tecnología, aquí es la física y demás híbridos con la ciencia. La artista toma como punto de partida y “objeto encontrado” el experimento del péndulo realizado en 1851 por el físico francés Léon Foucault, el cual aspiraba a demostrar que la tierra gira bajo nuestros pies. Este estudio consistía en colgar un peso de metal de un alambre enganchado al techo del Panteón de París. Kwade lo asimila y transforma para crear un nuevo experimento utilizando otros materiales y modificando el mensaje, siempre desde la perspectiva del arte. En los dos casos tenemos la iglesia y el péndulo, pero frente al peso de metal del físico, Kwade lo sustituye por una ligera bombilla de luz, a la que añade un micrófono cuyo sonido es amplificado, ensanchando los aspectos sensoriales de la propia instalación. En el caso de Foucault el balanceo del péndulo se conseguía por el propio peso del metal, en el de Kwade el movimiento se provoca eléctricamente dada la ligereza de la propia bombilla. La ley física afirma que el plano de oscilación vertical en ambos casos permanece fija, sin embargo, en los dos, el movimiento de mecerse hacia delante y hacia atrás se va modificando, trazando ligeros pero notables círculos sobre el suelo, demostrando a los espectadores que lo que también está en movimiento es el terreno bajo nosotros. Lo más interesante de la propuesta de Kwade no es solo la dramatización con la que versiona el experimento físico e histórico de Foucault, sino cómo persiguiendo diferentes objetivos lo hace suyo desde la perspectiva del arte. Más que demostrar una teoría, aquí Kwade nos hace ver en un ambiente de desestabilización creada por el sonido y la luz, que sigue siendo inútil tratar de comprender esas leyes y fuerzas. “Al mundo mismo no le importa, sólo gira”, … “todo, desde los átomos del universo está girando alrededor de algo, como nosotros dando vueltas en torno a estas cuestiones”, dice la artista.

Alicja Kwade
Alicja Kwade

Jerszy Seymour @ Crone Galerie
Jerszy Seymour @ Crone Galerie

Una de las propuestas más sugerentes es el Brian Cave Spaceship de Jerzy Seymour en el primer piso de la galería Crone, parte de su exposición titulada The Universe wants to play. Una instalación que aspira a actuar a modo de escenario mental al que accederíamos a través de los ojos de otra persona. Una visión transitable físicamente. Nada más entrar a la galería unas grandes rocas nos dificultan el paso, uno a emprender sobre un suelo de arena brillante poblado por piedras, huesos y cabezas de animales de un pasado desconocido, ladrillos pintados, portales de acceso y ramas. Según el autor, elementos que aluden a capas de memoria, plantas alucinógenas y ranas, cuya simbología alude al fácil transito de un universo a otro.

Seymour, de educación ingeniera ha desarrollado una experiencia profesional en el ámbito del diseño de muebles tras estudiar en la Royal Collage of Art de London. Cada exposición actúa como ofrecimiento experimental y laboratorio mental, que el artista amuebla con objetos provenientes de su cosmos artístico y que me recuerdan inevitablemente a las cada vez más frecuentes propuestas que bajo la denominación de New Aesthetic vienen formulando y exponiendo artistas y teóricos y que podría significar el traslado posible al terreno físico de la galería de un escenario donde la convivencia de materiales virtuales y reales se hace posible y normalizado.

Dentro del programa, sorpresas alrededor de la zona de Rosa Luxemburg: The Botanica, una propuesta interesante por hiperestésica y chamánica firmada por dos autores:  AA Bronson y Michael Bühler-Rose en la galería Nature Morte. Al lado de ésta, un hallazgo doble, el de la galería Croy Nielsen y el del artista que presentaban: Mandla Reuter. Su trabajo suele centrarse en la renegociación de las relaciones entre abstracción y materialidad concentrándose en los efectos desencadenados en la era digital. Desarrolla trabajos que giran en torno a la propia presentación de la imagen, sus problemáticas y potencialidades.

En esta muestra de título Need Better Address, el artista retoma anteriores investigaciones recogidas en la reciente exposición en el Kunsthalle de Basilea alrededor de la multitud ambigua de acepciones que posee el término “tierra” (land). Ahora acude a ello de una manera más abstracta en su tratamiento formal pero partiendo de un hecho muy concreto: la posesión de una parcela de tierra por parte del artista en L.A. que es sólo localizable en catastros publicados por la ciudad, pero imposible de encontrar de otro modo. De ahí el título, que hace referencia a esos espacios en blanco en los mapas, que remiten a paisajes aún por definir o nombrar. Acudiendo a la borrosidad del término, el artista dispone formalmente en el espacio una serie de cianotipos, un procedimiento obsoleto fotográfico y monocromo en color azul y que a la vez se utilizaba mucho en los planos de arquitectura y urbanismo. Expuestos a la luz se transforman en vacíos azulados, morados o rosados. Como remate de la exposición se incluye la pieza titulada Advertisers (2013), unos dispositivos que realizan cambios del patrón de color RGB, y que se han dispuesto para iluminar una esquina inferior de la galería y que remite a un hábito común entre agentes inmobiliarios para llamar la atención sobre parcelas disponibles.

Mandla Reuter @ Croy Nielson
Mandla Reuter @ Croy Nielsen
Mandla Reuter @ Croy Nielsen
Mandla Reuter @ Croy Nielsen
Mandla Reuter @ Croy Nielsen
Mandla Reuter @ Croy Nielsen

Una de las mejores claramente me pareció la de Paul McDevitt en la galería de Sommer & Kohl. No en su totalidad, pues la parte de las pinturas resultaba desconectada de sus trabajos sobre papel, mucho más interesantes. Notes to Self, es el título de esta selección de dibujos en folios de A4 que encierra un proceso interesante aquí resumido e intuible. Un bloque de folios que McDevitt tiene al lado de su ordenador en casa y que utiliza tanto como almohadilla para el ratón como para anotar recordatorios y apuntes del día a día: opciones de vuelo, llamadas y e-mails pendientes, citas, tareas, obligaciones, ideas, etc. Muchos de estas anotaciones se repiten y son retomadas en su cambio de estado en diferentes folios, apareciendo en algunos como tareas molestas, y en otras, como faenas felizmente cumplidas y tachables. Hace tiempo, decidió utilizar estos folios llenos de notas para realizar dibujos sobre ellos. Ahora lo que hace es incorporar las notas originales sobre dibujos, recogiendo en uno mismo escritos en diferentes tiempos, estableciendo una especie de conversación entre su yo actual y otros anteriores, convirtiéndose casi en piezas colaborativas. Me resulta muy interesante el elemento procesual a través del elemento textual micro y autobiográfico convirtiendo los dibujos en collage, cuyo elemento plástico es a la vez llamativo y muy interesante.

También recomendaría la exposición de Nick Mauss en la Galerie Neu y la de Özlin Altin en Circus.

Paul McDevitt @ Sommer & Kohl
Paul McDevitt @ Sommer & Kohl
Paul McDevitt @ Sommer & Kohl
Paul McDevitt @ Sommer & Kohl
Nick Mauss @ Galerie Neu
Nick Mauss @ Galerie Neu

Finalmente y para rematar, me gustaría nombrar algunas de las exposiciones que estaban fuera de la programación y que son muy recomendables: Kristof Kintera Bad News en Jiri Svestka Berlin, la de Heide Nord A Soft Bed en Galerie Floren Tosin, pero sobre todo Annals of Time Lost del artista Jon Rafman en la estupenda y jovencísima Future Gallery.

Future Gallery fue fundada en el 2008 como un espacio para proyectos, y acabó convirtiéndose recientemente en galería comercial centrada en representar a una nueva generación de artistas que dominan las tecnologías vigentes cotidianas. A través del uso de las mismas, estos artistas exploran nuestra realidad, una cada vez más modificada por el uso de Internet, proponiendo preguntas a cerca del futuro del arte, su presentación y su difusión.

La muestra actual, Annals of time lost muestra una individual de Jon Rafman. Un nuevo grupo de trabajos que giran en torno a la disonancia conceptual entre el archivo digital y físico, y en general nos viene a hablar de la ansiedad archivística en la era de las nuevas tecnologías, en la que Google propone una acumulación fuera del tiempo, sin dejarse nada, ni jerarquías ni centro. Más allá de eso, un mirar a la obsesión humana histórica hacia la acumulación y organización de la información en relación a los temas de la pérdida y la definición fluctuante de lo que es y no es culturalmente relevante. En esta muestra se incluyen en forma de dispositivas, parte de los trabajos de su celebre serie The 9 Eyes of Google Street Views con los que el autor exploraba las paradojas de la modernidad, tras quedar fascinado por el poder de las fotografías de Street View para representar nuestra experiencia contemporánea, y con ello el conflicto expresado entre una cámara robótica indiferente y la búsqueda del hombre por la conectividad y la significación.

Solo por estas muestras merecía la pena acudir a la cita de la GWB 2013.

Jon Rafman @ Future Gallery
Jon Rafman @ Future Gallery
Jon Rafman @ Future Gallery
Jon Rafman @ Future Gallery
Jon Rafman @ Future Gallery
Jon Rafman @ Future Gallery
Heide Nord
Heide Nord

 

Gallery Weekend Berlin 2013

por Cristina Anglada

Translated by Mireia Cobos Húmera

The last Gallery Weekend’s edition was held in Berlin a few weeks ago (GWB); a similar event to what we call Apertura in Madrid and takes place in September. Both basically consist on an exhibition’s openings marathon in Contemporary Art galleries, which not only seeks to draw and gather local public together, but also international one. Nevertheless, it is almost exclusively from the industry. Beyond this, we are essentially talking about several lobbies from the art system that are actually confined and operate behind these programs. This event’s promoters, launched in 2004, are the same that those for abc art contemporary in Berlin, one of the three currently taking place in the city after Art Forum Berlin’s disappearance. Both form a collective that also maintains power relations with the most important fair in the art world: Art Basel. And that is that.
To be one of the 51 ‘privileged’ galleries represented in GWB’s present edition’s map, you must have been invited strictly by the organization (following, essentially, quality criteria), to whom you shall as well pay around 8.000 € in return to be listed in any of their promotional spaces. A large percentage of the 400 private galleries spread all over the city of Berlin does not take part in this event, however they clearly benefit from it, hosting a new exhibition during the weekend (April 26th-28th) taking advantage of their proximity to the chosen ones.
GWB is a program fundamentally focused in the amusing and commercial element, more than in the proposals and visits’ discursive and contemplative components. During this weekend, all gallery owners brought out their big guns, kept for this cause. The expectation resulting from this data is multiplied by the fact of being inserted within a metropolis that has been considered the capital of Contemporary Art for years, or so they say. Furthermore, we must also add that GWB is absolutely bound to the current cultural policies of a government that has known how to take advantage from a profitable artistic scene, free and alternative so far, but increasingly agonic and caricatured.
After visiting many of the exhibitions scattered all over the several districts of the city, a feeble uniformity in proposals could be felt, and specially an excess of conceptual tendencies, philosophical and serious, going too far justifying themselves through self-referencing the system in which they are framed, that is contemporary art. The devices and speeches’ crafty and sophisticated level, used by both gallery owners and artists, was boring. Innovation was not as real as apparent, and almost all of them tip toe along the politically correct and hyper-aesthesised comfort zone. The pre-eminence of sculpture as installation facing the almost extinct photography and painting, many know-all jokes and even more cheap neo povera and post minimalism (as Diego del Pozo would say). A continuous well internalized same old story that seems to assimilate only the formal frame of last decades’ artistic movements in art history, but deactivating the strength and original incentive from which they were generated. Too much wrapping hides the content.

Nevertheless, there were not only fiascos. Some positive surprises spread some light into a mostly disappointing scene. Within this predominant colder, conceptual and post-minimalist line, we ring back Michel François’s showing at Carlier Gebauer, called Pieces of Evidence. However and in contrast, in the same gallery, we emphasize the third of their proposals, passed unnoticed at first: Finnish Kirsi Mikkola’s Qumquat. Taking the title from one of her latest works, provided herein, to which Mikkola prefers to name wallpaper ‘constructions’, in contrast to the word collage or even painting itself, words that many of us would use after taking a first glimpse. This artist’s conceptual determination is by-no-means innocent, since she wants us to understand her work from a structural, sculptural and evolving approach, by eliminating at a stroke the playing, random and voluptuous part, which I sensed and would prefer. Mikola work process consists in building over the surface by adding layers of strips of paper with paint or drawings on them or even alien and narrative elements, which do not transport us to the external space of her works but, on the contrary, keep us spinning around the very own internal processes and dynamics of their elaboration and handcraft. Pure thrill.

Quite interesting, but without further relevance, was Carsten Nicolai ’s individual in the mythical Eigen+Art. crt mgn is this proposal’s title and, although apparently cryptic, it can easily be picked apart once we realise is the result of the addition of two acronyms: cathode-ray tubes (crt) and magnet (mgn). The exhibition is directly inspired by Nicolai’s proposal held at the Watari Museum of Tokio in 2007, in homage to the, at that time, recently passed away Nam June Paik. A small performance inspired by Paik’s TV Magnet (1965). Each of the elements coldly and neatly disposed through the gallery’s ground floor are connected to one another, operating without the spectator understanding completely how it works.

It involves going to direct self-reference of recent art history’s elements, besides a certain attempt to experience, but also legitimize the proposal, by using the homage’s understatement, establishing relations and determined connections, reworking at the same time what is already made, reflecting in and from the process. On the one hand, it obviously leads us to research and effective partnership between art and technology and, on the other, also of them with music. Let’s not forget Carsten Nikolai’s musical side project, he has been developing for some time, under the name Alva Noto is more than interesting.

In the same sense, including the pendulum, we have Alicja Kwade ’s proposal, Nach Osten, held in Saint Agnes’ church and presented by her gallery owner Johan König.  This programme’s proposal could be considered as the one with greater repercussions in the media. What in Nicolai’s proposal was technology, is physics and other hybrids of science in this one. The artist takes as point of departure and “object found” the Frech physic Léon Foucault’s pendulum experiment made in 1851, which aimed to demonstrate that the earth spins beneath our feet.  This study consisted on a scale hanged by a wire to the Panthenon’s ceiling in Paris. Kwade transforms and eliminates this creating a new experiment by using alternative materials resulting a modified message, always from art’s perspective. In both studies, you might find the place and the pendulum as well, but Kwade replaces the heavy weight of the scale by the lightness of a light bulb, to which she attaches a microphone amplifying its sound, expanding the sensory aspects of the installation. In Foucault’s, the pendulum’s swing was possible thanks the weight of the scale itself, but in Kwade’s this swing is mechanically triggered due to the bulb’s lightness. Physics law declares that the vertical oscillation plane stays still in the two experiments, but however, the swinging movement forwards and backwards is modified in both cases, describing light but significant circles on the floor, proving spectators what is also morphing is the ground beneath our feet. The most interesting thing in Kwade’s proposal is not only the dramatization of the version she makes of Foucault’s physic and historical experiment, but how she takes it as her own by pursuing several goals from art’s perspective. More than proving a theory here, Kwade makes it possible for us to see in a destabilised atmosphere, created through sound and light, that it is still useless trying to understand those laws and forces. ‘The world itself doesn’t care, it just spins’, ‘… everything, from every single atom in the universe is spinning towards something, like us going round and round these questions’, says the artist.

One of the most attractive proposals is the Brian Cave Spaceship Brian Cave Spaceship by Jerzy Seymour at gallery Crone’s first floor, which is part of his exhibition called The Universe wants to play. An installation seeking to represent a sort of mental scenario we access through someone else’s eyes. A physically accessible vision. As one enters the galley, big rocks stand in the way, making it difficult to trace one’s steps, on a glittering sand path covered with stones, bones and animal heads from an unknown past. Painted bricks, doorways and branches. According to the author, these elements remit to memory’s layers, hallucinogenic plants and frogs, whose symbolism makes reference to the easy transit from one universe to another. Seymour, of engineering formation, has developed a professional experience in the field of furniture design, after studying at the Royal College of Art of London. Each exhibition becomes an experimental offering and mental laboratory, which the artist furnishes with objects coming from his artistic cosmos, reminding me, inevitably, to the more and more frequent proposals that, under the denomination of New Aesthetic, artists and theorists have been formulating and exposing and that could mean the possible relocation to the physical ground of the galley from a scenario where the coexistence of virtual and physical materials becomes possible and normalized.

Within the program, surprises around Rose of Luxembourg area: The Botanica, an interesting proposal for its hyperesthesic and shamanic nature, signed by two authors: AA Bronson and Michael Bühler-Rose at Nature Morte gallery. Next to this gallery, a double discovery, of the Croy Nielsen gallery and of the artist they were presenting: Mandla Reuter. The work of this artist usually focuses on the renegotiation of the relationship between abstraction and materiality, concentrating on the effects unleashed in the digital era. This works hinge around the very own presentation of the image, its dilemmas and potentialities.
In this piece, titled Need Better Address, the artist takes over former investigations collected in the recent exhibition at Basel’s Kunsthalle, around the ambiguous multiple meanings of the term land. Now using it in a more abstract way, in its formal use but from a concrete fact: the possession of a piece of land by the artist in L.A., that is only found in land registers published by the city, but impossible otherwise. So the title, that refers to those blank spaces in maps, reminding us of landscapes still undefined or unnamed. Due to the blurring of the term, the artist designs formally in the space a series of cyanotypes, an obsolete photographic and monochrome procedure in colour blue, widely used in architectural and urban plans. Exposed to light these plans transform into blue, purple or rose gaps. To top off, the exhibition includes a piece titled Advertisers (2013), devices that produce changes in RGB colour pattern and have been disposed to illuminate a bottom corner of the gallery, reminding us of a common use among real state agents to draw the attention towards some available plots.
One of the best exhibitions for me, without any doubts, was Paul McDevitt’s at Sommer & Kohl gallery. Although, not entirely, as the paintings seemed disconnected from his works on paper, much more interesting indeed. Notes to Self, is the title of this selection of A4 paper drawings entailing an interesting process, succinctly and with intuition. A large paper pad McDevitt keeps beside the computer at home and often uses as mouse-pad as well as draft pad to note down reminders or scribble down daily notes: flight options, pending e-mails and calls, quotes, tasks, duties, ideas, etc. Many of this notes appear repeatedly and are taken over in a shift of state in different sheets, appearing in some as annoying tasks, as well as in others, as duties happily crossed out and fulfilled. Some time ago, he decided to use this sheets of paper filled with notes to draw on them. Now, he incorporates the original notes to these drawings, gathering in the same document different periods of time, establishing a sort of conversation between his actual self and former others, turning almost into collaborative pieces. It seems interesting to me the process-based element through micro and autobiographic text-based element, transforming the drawings into a collage, whose plastic element is at the same time striking and very attractive. I would also recommend Nick Mauss’s exhibition at the Galerie Neu and Özlin Altin’s at Circus.
Finally, to conclude, I would like to name some of the exhibitions that were off the program but are very recommendable: Kristof Kintera’s Bad News at Jiri Svestka Berlin, Heide Nord’s A Soft Bed at Galerie Floren Tosin, and above all, Annals of Time Lost by Jon Rafman at he young and spectacular Future Gallery.
Future Gallery was founded in 2008 as a space for projects that ended up recently becoming a commercial gallery focused on representing a new generation of artist who master current everyday technologies. Through their use, these artists explore our reality, one more and more modified by the use of Internet, formulating questions about the future of Art, its presentation and distribution.
The current piece, Annals of time lost shows an individual by Jon Rafman. A new group of works based on conceptual dissonance between digital file and physical one. In a broader sense it seeks to talk about archival anxiety in the new technologies era, where Google suggests accumulation out of time, leaving nothing out, no hierarchies or centre. Nevertheless, it is look upon human obsession throughout history about accumulation and organization of information in relationship with the topics of loss and the fluctuant definition of what is and is not of relevance, culturally speaking. In this piece, in the form of slides, are included part of the works from his famous series The 9 Eyes of Google Street Views with which the author explored the paradoxes of modernity, after becoming fascinated by the power of the Street View photographs to represent our contemporary experience, and with it, the conflict expressed between a robotic indifferent camera and man’s search of connectivity and meaning.
For this piece alone, it was worth attending to the GWB 2013 appointment.