Vértigo o Síndrome de Diego Vallejo Pierna

 

Por Marcin Franciszek Rynkowski

ST cloud II 2013
ST cloud II 2013

 

 

Como síndrome vertiginoso se diagnostica a aquello que padece alguien que tiene la sensación de que los objetos que se encuentran al alcance de su vista giran o están en movimiento. El vértigo recurrente espontáneo invade temporalmente el cuerpo sin aviso previo y desaparece, para manifestar su existencia de nuevo, como un virus, que vuelve a desplazar o desorganizar la perspectiva desde la que vemos aquello que se encuentra a nuestro alrededor. Sin lugar a dudas, este tipo de síndrome es lo que despierta Start at the end, la segunda exposición individual de Diego Vallejo Pierna, en la que el artista plantea preguntas sobre los modos de la (des)codificación del lenguaje pictórico y aprehensión de la realidad a través de una imagen. La muestra se celebra en la galería Fernando Pradilla y, se puede ver hasta el día 27 de Abril de 2013.

 

El lenguaje es un sistema de signos simbólicos y convenidos, cuyo uso sirve para la comunicación dentro de una determinada comunidad lingüística, de manera que podemos decir que el uso de los signos visuales es equivalente al uso del lenguaje. La cuestión es que no todo lenguaje visual y comunicación que se realiza a través de él cumple los requisitos de la acción habermasiana de comunicación, porque en lugar de establecer el diálogo, lo cierra, y se presenta frente a nosotros como un monólogo de carácter disuasivo que dentro de su marco no deja espacio para la réplica por parte del receptor. Pero ¿qué ocurre cuando una imagen escapa de la posibilidad de ser percibida como un mensaje cuya función fática consiste en llamar la atención, acabar con la comunicación en ella misma, imposibilitando alguna interferencia? Se convierte en la obra de Diego Vallejo Pierna, que a través de su posicionamiento, metodología de trabajo y técnica transforma la superficie del cuadro en el campo de cultivo de una ingeniosa erística (pictórica) que narra las cuestiones intrínsecas del sentido “ imagen”.

 

Cuesta entender cuál es verdadero posicionamiento del artista, que a través del conjunto de las obras incluidas la exposición Start at the end desplaza su mirada enmascarada de un sitio a otro, alejándose y acercándose a una red descentralizada de imágenes. Y no me refiero sólo al posicionamiento en el sentido físico que determina la perspectiva de ver/mirar, sino más bien al que procede de aplicar como una metodología de creación de la obra pictórica basada en el apropiacionismo de las imágenes, que Vallejo Pierna traslada al campo de sus pictóricas acciones subversivas en el que las transforma, decontextualiza, recontextualiza. Por eso, resulta casi imposible marcar la frontera entre dónde se inicia el papel de re-emisor del mensaje visual, y donde se apropia del papel de receptor de esa imagen anteriormente apropiada. Esta dificultad de reconocer la ubicación de artista, subrayada por la técnica de aplicación de las pinceladas, y del mismo modo, afanado en la tarea de guardar lo visto, de verarlo, hace que los cuadros híbridos de Vallejo Pierna parezcan estar en su mutuo debate, interfiriéndose y autoperforándose y cuestionandose su carácter disuasivo.
Como se indica en el texto que acompaña a la exposición Start at the end, ésta nace de las ganas de “recorrer los caminos sobre los pasos que ya han sido dados”. Hablamos de un camino bastante complicado, teniendo en cuenta que no se puede entrar dos veces en el mismo río, y más si uno intenta reconstruir los pasos en un río que tal vez nunca ha pisado. Sin embargo en este recorrido por las imágenes/pasos del otro, en las que el artista se ve reflejado, vemos no sólo la traducción de la memoria pública en términos autobiográficos, sino una cuestión más que consiste en que el pasado para revelarse en la memoria de uno, para influir el presente, siempre tiene que estar apropiada.Por eso, la exposición toma el sentido de una suerte de acumulación de las metáforas de la memoria. A través de ellos el espectador experimenta la potencia de sus influencias, y mide sus resultados en el proceso pictórico de (re)crear la imagen del pasado que como un código genético se inscribe en la exposición, tomando las formas de las obsesiones, culpas impronunciables, y pulsaciones, que resultan ser imposibles de separar del presente.
Los cuadros incluidos en la muestra, mayoritariamente de gran formato, están hundidos en colores fríos, con tonalidades grises y azules. Pintados de acuerdo con la convención de “la estética del fracaso técnico”, explotada por el artista en su exposición anterior, From a tree-house, anuncian los cambios en el desarrollo de su propio estilo pictórico que sigue balanceando en la frontera entre lo figurativo y lo abstracto. Pero esta vez Vallejo Pierna introduce más elementos figurativos y en algunos de ellos, como el caso de un cronomatógrafo representado a de modo hiperralista, podemos ver el otro desafío al que nos enfrenta: a través de la ampliación del tamaño de sus cuadros, y la deformación técnica y conceptual de sus contornos y de sus costuras, extiende ese espectro de la interpretación que siempre se quedan al borde de la atenuación. Sin lugar a dudas éste es el mayor potencial de las obras del artista, nos provoca síndrome vertiginoso. Dentro de él, las emociones que acompañan a sus contemplaciones, ocurren en los más profundos bordes de la consciencia: entre lo que se ve y lo que se puede ver a través de la memoria (visual) de cada uno de los espectadores.

bad focus I 2013
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step top 2013
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ST mask III 2013
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ST skin I 2013
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efebos 2013
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