Sub rosa / Karlos Gil en García Galería

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Karlos Gil / sub rosa

Del 24 de enero al 27 de marzo de 2015

 

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Si bien todo Macguffin tiende a ausentarse del relato al mismo tiempo que los personajes avanzan en una dirección nueva o, al menos, insospechada, con el trabajo de Karlos Gil uno no sabe nunca qué, a ciencia cierta, es lo que desencadena qué. Y es que, en sí mismas, sus obras, están concebidas como una serie de disposiciones dentro de un sistema cerrado, independientes pero conectadas, autónomas pero comprometidas en la construcción de cierto sentido global: motivos, temas, estructuras, nombres propios y juegos formales dentro de una trama con tintes de myse en abysme que, mostrando a la vez esconden, remite en cascada a la relación de las partes con el conjunto.

 

Sub rosa, su nuevo proyecto para García Galería, a nivel general, trabaja sobre lo enigmático. No en vano, esta expresión latina ha sido usada para señalar algo confidencial o secreto. Su etimología se pierde en una extraña mezcla de tradiciones mitológicas, de Egipto a Grecia, para terminar convertida en la imagen de poder de la Inglaterra de los Tudor, la proclama para un levantamiento en la Hungría del siglo XVII o el nombre de un tipo de operación encubierta a manos de los servicios secretos ingleses: siempre en torno a lo que debe permanecer oculto, una sombra de conspiración. Así las cosas, lo mejor es ir desentrañando las pistas de Karlos Gil pone a nuestra disposición, paso a paso, como en una investigación criminal, a través de indicios, coincidencias y discrepancias. En busca de un sentido que no tiene la necesidad de ser común, ni tampoco guardar relación alguna de causa y efecto.

 

 

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1. La serie Stay Gold reproduce diversos motivos de unos grabados realizados por el biólogo Wojciech Jastrzębowski. Padre de la ergonomía, este pionero del control de los cuerpos en el trabajo, investigó, a mediados del siglo XIX, cómo el diseño de herramientas laborales se podían mirar en el espejo de las leyes naturales. Dilatando su tamaño hasta hacerlos casi irreconocibles, a la a manera de la serie People realizada por Richard Hamilton, en la que el británico jugaba con el umbral donde lo insignificante es capaz de armar un todo, Karlos Gil presenta una serie de tapices a la manera de cuadros. Se trata de piezas de tonos mate producidas por medio de un telar de Jacquar: técnica nacida en los albores de la Revolución Industrial que utilizaba por primera vez tarjetas perforadas, y que se emplea hoy para la producción de las últimas y lujosas zapatillas deportivas. El ocio, por medio de conceptos fantasma como ergonomía, que viajan de un campo semántico a otro, es hoy un espacio de trabajo. Lejos de las antiguas fábricas, pero igualmente productivos.

2. Tratando de imitar fenómenos naturales como la eficacia de las plantas en su síntesis energética, o las tácticas empleadas por las plantas en sus diversos camuflaje, las imágenes y los estudios de Jastrzębowski fueron usados durante la Revolución Industrial para diseñar herramientas capaces de aumentar la productividad al adaptar los ritmos de las máquinas a los ritmos del hombre. Concepto bisagra en la exposición, lo ergonómico preside también la experiencia del visitante en la muestra. No obstante, la circulación por la sala, también diseñada por el artista, está dispuesta por una serie de piezas que, jalonadas sobre el suelo, parecen invitar a una forma concreta de desplazamiento. Se trata de un itinerario a través de una serie de objetos que responden al nombre de “ideogramas objetuales”. Suerte de totems levantados en honor a un pasado tecnológico aunque todavía físico, a saber, ensamblajes de dos y tres cuerpos conformados por vaciados de espumas y esquineras protectoras de electrodomésticos. Signos, ciertamente ambiguos, fruto de un desplazamiento de un contexto natural a otro impostado, en el que adquieren la semblanza de un enigma, sub rosa.

 

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Coda: como demuestran los sonidos que acompañan la visita de la muestra, a Karlos Gil le gusta controlar todos los fenómenos que se pueden llegar a dar en la sala: el control en el cubo blanco como emblema del control en los puestos de trabajo. Aquí, en concreto, el vehículo que mueve los cuerpos alrededor de las figuras y los telares, es un hilo musical que reproducen sonidos exótica, esto es, música americana de los años 50, parecida a la que se puede escuchar en los recopilatorios Las Vegas Grind, aunque quizás un poco más lounge. La banda sonora de un fin de semana en un casino. Es decir, música cómoda que, en un segundo plano, es la música perfecta de un tipo de ocio que es, al mismo tiempo, productivo.

 

 

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