Slight Flow, Maíllo en la Galería José Robles


 

Maíllo. Slight Flow.
Maíllo. Slight Flow.

 

por Cristina Anglada

 

Maíllo “Slight flow”

Galería José Robles.
Del 2 de Marzo al 5 de Abril de 2012.

 

La nueva propuesta de José Robles se titula “Slight flow” y agrupa bajo el rótulo una selección de trabajos del joven pintor Maíllo (Madrid, 1985). Se trata de la primera presentación individual en un espacio comercial y coincide con la clausura de aquella exposición que le introdujo con bombo y platillo, en el museo ICO y de la mano del consagrado Ugalde, pero compartiendo espacio con otros dos pintores. A diferencia de esta muestra que acaba de concluir, la exposición en Robles nos permite un estudio algo más pausado y atento del pintor, cosa que hacía falta después del inmenso torrente que vimos en el museo, donde se mostraron un exceso de piezas con un criterio de selección algo peligroso. Su parte en la exposición evidenciaba un precoz talento pero de manera arriesgada metía el estudio en el museo.

Aquí en la galería también vemos cómo se ha introducido el estudio del pintor pero a modo de instalaciones: dos apilamientos de bastidores, marcos, bocetos, dibujos y pinturas que arropan esquinas del espacio comercial y marean al interesado y desconfiado coleccionista en potencia. Esta manera de disponer parte del trabajo, intenta jugar con la disposición de la obra en el espacio, ejecutando un cierto giro sobre el típico display de una exposición de pintura, no excesivamente novedoso pero sí más dinámico. Por otra parte, nos hace un claro guiño hacia el propio estudio, y con ello, al estado y proceso del hacer-pintar más que al de enseñar y vender (exposición), mezclando ambas partes del oficio en el mismo espacio comercial.

Esto no es casual ni gratuito, pues el oficio y la técnica para Maíllo es esencial, y casi diríamos que vital. Se reconoce enfermo de pintura, de su tradición y nos cuenta que pintando entra en un estado alterado de los sentidos, febril y que “durante un tiempo, solo existen los pigmentos, la masa, el gesto, el olor de la mezcla, el soporte y el cuerpo del artista”, es decir, nos habla de un vivir de repente en el propio sistema pictórico de creación.Le interesa sobremanera esa parte de la pintura más metafísica, eterna, incomprensible y sensitiva. Sorprende y fascina hablar con un artista que te habla de la pintura desde la perspectiva de su procedimiento, su técnica y no tanto de sus conceptos, referencias, historia y sistema.

En esta obsesión por la pintura, Maíllo avanza robando a los grandes y actuales maestros en su procedimiento de experimentación y creación, investigando desde la técnica, asimilando a la vez referencias que van desde la astronomía, el paleolítico, reflexiones de Ángel García, Velázquez, la cultura del hip-hop, el comic o Secundino Hernández, pero nunca olvidando la técnica, y siempre digiriéndolo, haciéndolo suyo y generando una mezcla explosiva. Y es en ese confrontar la propia experiencia pictórica con las ya existentes, como avanza y mejora.

Maíllo asimila todo lo que le fascina, introduciéndolo de manera natural. En la sala del fondo, vemos un grupo de obras acompañadas de un texto, que se mueven entre el homenaje y la referencia hacia la serie de televisión The Wire y sobre todo a su creador David Simon. La serie explota el entretenimiento del crimen en la ciudad de Baltimore. Este interés por las series, también visto en la asimilación de su casi mantra en obras previas: Fire walk with me nos remite sin dudarlo a una de las frases claves de la celebérrima y fantástica serie Twin Peaks, además de ser el subtítulo de su largo (1992). Podríamos considerar ambas tele-series, el ayer y el hoy de la era de los capítulos, de la imposición de nuevas formas de relatar, nuevas formas de generar obsesión, nuevas formas de mirar, dosificar y digerir el entretenimiento, y también de mezclar trascendencia con banalidad. Curiosamente esta exposición ha coincidido con el seminario que proponía este martes y miércoles la UAM, dirigido por Fernando Castro Flórez y titulado “El Estilo Dickensiano. (Para tomarse en serio la series (de televisión)). De Twin Peaks, Lost, Dead Wood, The Wire, Los Sorprano &Cia”. En un intento o necesidad por teorizar o dar cierta trascendencia o estudio sociológico al fenómeno serie. Para Maíllo es mera referencia, algo que está en el aire, y lo coge para sí,  pues pertenece a una generación macerada a base de teleseries, inmersos en la creación dilatada en el tiempo de micro-historias.

La clave de su pintura la podemos encontrar en una clara falta de prejuicios, en la curiosidad, el trabajo y la aplicación de un rigor lúdico que le hace pintar casi de manera irrefrenable, desplegándose ante si un gran margen de actuación y una honestidad en todo lo que hace.

A nivel formal diremos que esta exposición resulta mucho más coherente que lo visto en el ICO, sobre todo en su gama de colores y en esa importancia de la palabra escrita, más como elemento formal que como trasmisor de mensaje. Unión completa del dibujo (hueso) y la pintura (carne), la figuración y lo abstracto, el rigor y el azar.

 

Maíllo, Slight Flow
Maíllo, Slight Flow
Maíllo, Slight Flow
Maíllo, Slight Flow
Maíllo, Slight Flow
Maíllo, Slight Flow
Maíllo, Slight Flow
Maíllo, Slight Flow
Maíllo, Slight Flow
Maíllo, Slight Flow
Maíllo, Slight Flow
Maíllo, Slight Flow
Maíllo, Slight Flow
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