Secundino Hernández: pintura a tres y cuatro voces

 

Secundino Hernández

Lupis Ipsum

PINTURA A TRES Y CUATRO VOCES

Por José Ramón Sandar Rivas

“Secundino Hernández nos brinda a día de hoy una pintura más disonante, más atonal, más dodecafónica, más inesperada”

Pablo Flórez

 

Revisitando el Apostolado del Greco a la manera de Secundino Hernández en la galería Heinrich Ehrhardt me doy cuenta de que la pintura o el propio acto de pintar tiene en esencia algo de esquizofrénico, posiblemente más que ninguna de las otras bellas artes. Y a lo mejor, pintar ya es una locura de por si.

Secundino Hernández aborda por primera vez un tema histórico como el Apostolado del Greco para reflexionar sobre el hecho pictórico. Más que un tema recurrente en su obra empiezo a pensar que es una constante vital y fundamental para el desarrollo y evolución de su manera de pintar, in its own way.

Lupis ipsum no es ni copia ni imitación de la obra de Doménikos Theotokópoulos , más bien es una deconstrucción radical, en cuanto que trasgrede las normas de las dos dimensiones creando un espacio tridimensional a través de capas o sustratos de pintura bien definidas y firmes, así las manchas de color en primer plano funcionan casi como brillos o focos de luzque iluminan la negra sombra creada por esos brochazos negros en un segundo plano y, a su manera, la línea-esqueleto del tercer plano sustenta con fuerza gravitatoria la composición de cada apóstol. Color, luz y sombra dan forma a la materia que se ve separada del hueso casi como un atributo más de cada personaje. Y como en la obra de El Greco, la línea-esqueleto sostiene en pie al mártir que en realidad es puro hueso, exigua carne consumida por la locura, apoyada en los pliegues de los mantos, verdaderos contrafuertes de la pintura del Greco.

No voya atreverme a decir que soy capaz de distinguir cada uno de los apóstoles, pero es verdad que cuanto más observo las dos versiones más puntos en común encuentro entre amabas. Hay algo de la manera de pintar de El Greco en Secundino, como por ejemplo, esos brochazos negros de los que hablaba antes que corresponderían con la forma de hacer las sombras de los mantos del pintor cretense. Secundino elige un extravagante gris-azulado para hacer un fondo sin fondo, para crear un espacio infinito sobre el que construir la pintura; dialogandono sólo con la pintura de El greco, sino también con la de Velázquez. Y más que traer a colación la eterna modernidad o actualidad de estos pintores, de lo cual ni estoy muy seguro ni pienso que sea necesario, creo que son ellos y la reflexión fruto del diálogo con el pasado de la pintura lo que hace de Secundino Hernández un pintor moderno.

El hecho de que El Greco dejara algunos cuadros sin terminar y esto le haya servido a Secundino Hernández como punto de partida para el estudio de su pintura, no es un acto de modernidad, más bien es un empeño del gusto moderno por lo inacabado, y si me pongo caprichoso, muy del gusto de los historiadores del arte. Así, las razones históricas quedan enterradas bajo las sinrazones del gusto. Sin embargo, no parece que a Secundino le haya hecho falta dejar nada a medio a hacer para satisfacer ese gusto moderno por lo inacabado, sino que aquello que le hace moderno tiene su razón en la propia historia del arte.

Cada cuadro-apostol parte de lo figurativo para llegar una sensación abstracta y musical; llena de poesía y profundidad. Pintura a tres y cuatro voces que sigue el ritmo de los trazos, marcando una estructura donde ninguna de sus partes prima sobre las demás; podría cerrar los ojos delante del cuadro y seguiría disfrutándolo.

Dicen que el El Greco utilizaba como modelos a los enfermos mentales de un manicomio de Toledo, nada como los rostros y cuerpos de la locura, para representar a sus santos y mártires, por otro lado reflejos del “alma” atormentada del pintor, del cual también dicen que no andaba muy cuerdo o que era un místico, tanto da que da lo mismo. Pero no puedo dejar de pensar cuanto hay de locura en la serie Lupis Ipsum y en el propio Secundino. Naturalmente que puede ser una elección puramente técnica y estética, pero me resisto a creerlo. De todas formas lo voy a dejar aquí antes de meterme en camisa de once varas.

Secundino Hernández

Lupis Ipsum

PAINTING FOR THREE AND FOUR VOICES

By José Ramón Sandar Rivas

Translated by Mireia Cobos Húmera

“Today Secundino Hernandez gives us a more disharmonious painting, more toneless, more dodecaphonic, more unexpected”

Pablo Flórez

Revisiting El Greco’s Apostolate through Secundino Hernández’s approach in Heinrich Ehrhardt gallery, I realize that painting or even the act of painting itself have in essence something schizofrenic, possibly more than any of the other fine arts; or perhaps painting is a lunacy in itself.

Secundino Hernández goes up to a historic topic such as El Greco’s Apostolate to think over the very act of painting. More than a recurring topic I am starting to think it is a vital sign and something truly essential to the development and evolution on his approach to painting, in its own way.

Lupis Ipsum is not a copy neither an imitation of Doménikos Theotokópoulos work but a radical deconstruction, that is it breaks the rules of the two dimenssions creating a three dimenssional space through firm and clearly defined grounds or substrates of paint; so colour stains in the foreground work almost like shines or spotlights illuminating the dark shadows resulting from those black brush strokes in the middle ground and, on his approach, the line-structure of the background sustains with gravitational pull the composition of each apostle. Colour, light and shadow mold the material pulled from the bone as another extra atribute for each character. And like in El Greco’s painting, the line-structure stands up the martyr that is actually pure solid bone, scarce flesh cosumed by lunacy, supported by the folds in the capes, real buttresses in El Greco’s painting.

I will not dare to say I am able to distinguish each of the apostles, but it is true the more I observe the two versions the more I can find common ground between them. It is something from El Greco’s approach in Secundino’s painting, such as those previously mentioned black brush strokes that would match the Cretan painter’s way of making shadows in the capes. Secundino picks an extravagant bluish-grey to make a bottomless background, creating an infinite space to build paint on it; having a conversation not just with El Greco’s painting but also with Velázquez’s. More than bringing to the present the eternal feeling of modernity of these painters, which I cannot say for sure neither I think it is necessary, I believe they are, toghether with the reflection resulting from the dialogue with the past of painting what makes Secundino Hernández a modern painter.

The fact that El Greco left some works unfinished and this has give some help to Secundino Hernandez as a starting point studying his work is not an act of modernity, it is more likely a determination of this modern taste for unfinished things and, even being a bit wilful, very much to the art historian’s taste; therefore historical reasons are buried under the outreages of taste. However, it does not seem Secundino has needed to leave nothing half done to satisfy this modern taste for the unfinished, but what makes him modern is justified in art history itself.

Each picture-apostle comes from the figurative to reach an abstact and musical feeling full of poetry and profoundness. Painting for three and four voices, following the lines marking a structure where none of its parts takes primacy over the others; I could keep my eyes closed in front of the picture and still enjoying myself with it.

People say El Greco utilized mentally dissorded people from an asylum in Toledo as models; there is nothing best than the faces and bodies of lunacy to symbolize his saints and martyrs; otherwise reflections of the own tortured soul of the painter, who is also thought as a not very rational person and also a little mystic, it does not matter at all. But I cannot help thinking how much madness you can find in Lupis Ipsum series even in Secundino himself. It could be of course a purely technical and aesthetic decission, but I refuse to believe it. Anyway, I shall end there before I open a can of worms.

Secundino Hernandez (Bartolome)
Secundino Hernández (Bartolomé)

Secundino Hernández (Santiago el Menor)

 

 

 

Secundino Hernández Lupis Ipsum
Secundino Hernández Lupis Ipsum

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