No hacen falta grandes ideas para pintar

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Velázquez El aguador de Sevilla

 

NO HACEN FALTA GRANDES IDEAS PARA PINTAR

 

Por José Ramón Sandar Rivas

MIKITHOLOGY (Kevin Power, 2009)

 

“Torneamos la arcilla para hacer una vasija,

pero es el vacío interno

lo que contiene aquello que vertemos en ella”

Lao Tse, Tao te ching

 

Miki Leal ( Sevilla, 1974)nació en la misma ciudad que otro conocido pintor , si fue casualidad o fruto de los designios del destino aún no lo sé. A través de un número limitado de obras escogidas del catálogo editado con el motivo de la exposición Trastábula ( Sala Hospedería Fonseca, Salamanca, 2009) quiero desentrañar algunas de las influencias más llamativas, desconcertantes y estimulantes de este pintor, desde Velázquez y Goya hasta David Hockney, Hokusai y Carlos Alcolea . Todos ellos unidos por un elemento común: el agua.

No puedo dejar de imaginarme a Miki Leal sudando la gota gorda, allí en su tierra natal a 40 º C a la sombra y escuchando algún disco de Bill Evans o Mile Davis, mojándose la cara con agua para seguir despierto o para despertarse; refrescándose para repensar(refrescar, tal vez) la pintura, desde lo lúdico, aunque le vaya la vida en ello y, a veces, hasta la cordura. Porque la inocencia en los juegos es sólo para los inocentes, así que hay que andar con cuidado sino queremos partirnos un diente o la cara con el borde de una piscina que invita al juego. Es posible que también invite al desenfreno y en algún tira y afloja podemos salir disparados del algún juego de fuerza hacia aquel maldito bordillo. O simplemente caer de lleno en mitad de la piscina y en un juego de supervivencia, metiendo y sacando la cabeza para respirar, nadar hacia un lugar seguro y, tal vez, dar la vuelta para seguir jugando… Puede que ese lugar seguro no sea otro que la propia pintura, salvavidas muchas veces cuando todo lo demás, familia, trabajo, política, nos ahoga.

La interpretación que hace Miki Leal de esos momentos de realidad cotidiana roza el concepto de lo sublime, en cuanto que es el paso del tiempo el que genera en el espectador una sensación de ruina, de pasado y de cierto romanticismo. El espectador se siente partícipe de la obra recuperando el tiempo y reconstruyendo la escena, una manera hermosa de perder el tiempo. El agua funciona como elemento evocador de las energías invisibles de la naturaleza -o de las musas- que parecen vivir junto a las olas, los remolinos y los destellos que junto a las manchas, las sombras y las huellas crean una partitura llena de ritmos que nos adelantan la noche. Ruidos de fondo como el murmullo del mar o de un río, que se escuchan en esas sombras y pequeñas olas: sus figuras, pues no hay agua sin ellas. El agua como metáfora de la pintura y como medio en el que germina o fermenta, de lo que somos testigos, a través del jadeo del ojo, reflejo poético del nadador, que “absorbe y jadea” como decía Carlos Alcolea, en Aprender a nadar o aprender a pintar; aprender a no decir nada y aprender a hacer de la nada pintura; rescatando aquella idea de que el arte no consiste en poner, sino que sacar de lo que ya hay.

Y por eso vuelvo a Miki Leal y a sus acuarelas y pinturas acrílicas, técnicas donde el agua es un material más , para de alguna manera, revivir aquellas sensaciones físicas que uno tiene cuando está delante de una experiencia figurativa, a veces, efímera y por eso verdadera: Un ola descomunal, un remolino en el curso de un río, una fiesta en la piscina , el agua que sale a borbotones de un despidiente o la lluvia golpeando un paraguas o el cristal de la ventana. Microescenas cotidianas y fantásticas, lugares comunes de la pintura, tan auténticos por su universalidad que han sido muchas veces denostados por la historia del arte, mal influenciada por la filosofía, para convertir el arte en algo que nadie entiende, salvo algunos, aquellos que manejan los nombres y palabras que demuestran que han leído. Pero puede que existan pequeños salvavidas, pequeños troncos donde agarrase para salvarnos de el maremágnum de movimientos , tan actuales que pocos conocen y que cuando se conocen ya han pasado de moda.

Miki Leal, lejos de huir de la pintura moderna y convertirla en un trampantojo de si misma, sigue trabajando desde su memoria, desde nuestra memoria, pequeñas ideas, porque no hacen falta grandes ideas para pintar, creyendo en aquello que pensaba Matisse y Ángel González de que las ideas estropean la pintura.

Entre tanta agua, agua por todas partes, parece esto Venecia y sus canales, la capital de la pintura…¿que curioso, no?

 

 

 

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Goya El pelele

 

Miki Leal, Piscina, 2008
Miki Leal, Serie Piscinas
Miki Leal, Piscina, 2008
David Hockney
Miki Leal, Piscina, 2008
Miki Leal, El Nadador, 2008
Piscina, 2008
Carlos Alcolea, Piscina

 

 

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