Julio Plaza: Industrias Poéticas

En una época en que la modernidad ya no es más lo que solía ser, cuando su discurso monolítico da lugar a una multiplicidad de relatos que desafían la supremacía euroamericana, la trayectoria de un artista como Julio Plaza (Madrid, 1938 – São Paulo, 2003) demanda una atención especial. Apenas conocido en su España natal, Plaza es una figura imprescindible para entender la formación de una sensibilidad conceptual en Brasil – país clave a la hora de pensar estas “otras modernidades”.

Hasta el fin de octubre, la exposición “Julio Plaza: Industrias Poéticas”, comisariada por Cristina Freire ocupa una de las plantas del “Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de São Paulo” (MAC-USP). Por un lado, la exposición brinda un merecido homenaje a esta potente producción, eminentemente colaborativa e internacional, ligada a nombres tan variados como el grupo Noigandres (formado por los poetas Augusto de Campos, Haroldo de Campos y Décio Pignatari), Regina Silveira, John Cage o Ulisses Carrión. Por otro lado, reivindica un protagonismo para Plaza en la historia de la propia institución que acoge el proyecto. Junto a Walter Zanini, mítico comisario y primer director de este centro, las investigaciones de este madrileño en torno al arte, la tecnología y la comunicación dieron forma a diversos eventos producidos por este museo que, abierto en 1963, se configura como la más importante colección de arte conceptual de América Latina.

 

Foto: Julia Coelho
Foto: Julia Coelho

 

Nada más iniciar la visita, encontramos un video que funciona casi a modo de texto de sala. La pizarra como fondo y el cuerpo que invade el encuadre manifiestan en tiza blanca y perfecto portugués una provocativa carta de intención: “O ARTISTA VERDADEIRAMENTE REVOLUCIONÁRIO NÃO SE ENQUADRA EM NENHUMA IDEOLOGIA” (“El artista verdaderamente revolucionario no se encuadra en ninguna ideología”). Peligrosa y supuestamente apolítico para la perspectiva contemporánea, este posicionamiento debe ser entendido más bien como parte integrante de una práctica artística pionera. Marcada por el uso radical de los multimedios – ya sea con el arte postal o el videotexto –, la extensa producción de Plaza busca siempre un “afuera”. Al apostar por un arte procesual, por el trabajo colaborativo, por formatos inusuales, se sale de los criterios imperantes del mercado. Asimismo, funda su práctica en unas estrategias alternativas, capaces de escapar del violento control de la censura militar – que, por cierto, arrasaba tanto España como Brasil a finales de los años 60.

Y si el visitante observa la pantalla durante un par de minutos más, podrá comprobar que el video opera sobre su visita también como un persistente mantra. Puesto en loop ininterrumpidamente, además de remitir al interés de Plaza por las culturas orientales, reafirma el compromiso de esta producción con la perturbación de lo establecido. Desafiando la frontera entre signos verbales y no-verbales, textos teóricos y líricos, el despliegue de su obra por las salas nos presenta una figura que supo fundar a partir de su espíritu iconoclasta una particular industria poética.

 

Foto: Julia Coelho
Foto: Julia Coelho

Organizada en diferentes secciones, la exposición pretende abarcar la actividad teórica y didáctica del artista, su práctica como comisario y editor, además de su emblemática producción gráfica. Sus publicaciones son una clara muestra de la concepción del artista como editor, cuyos resultados usualmente rompían con el estatuto tradicional de la autoría. Se destacan por ejemplo los célebres “Poemóbiles” (1974), hechos en colaboración con el poeta Augusto de Campos, que mezclan la poesía concreta paulista con su arte gráfico cinético, sirviéndose de algunos preceptos de la cibercultura y reclamando un espectador cada vez más activo. O también “Poética/Política”, cuya contundente capacidad de producir poesía desde palabras o iconos gráficos, revisa y reordena caóticamente el mapamundi, “historizando” la geografía y desestabilizando las relaciones jerárquicas entre naciones, relatos y signos.

 

Foto: MAC-USP
“Poemóbiles”, Julio Plaza y Augusto de Campos (1974). Foto: MAC-USP

 

En la serie “Didática”(1974), en colaboración con Regina Silveira, los iconos consagrados por la historia del arte se convierten en material para una producción gráfica que se burla de la tradición pictórica. Interviniendo sobre imágenes de obras de Léger o Warhol y acompañándolas con imágenes extraídas de manuales de iniciación a la pintura, la pareja manifiesta una mirada irónica y crítica sobre los discursos canónicos del arte de su época, mostrando a su vez, su compromiso como investigador y docente en diferentes universidades en Brasil.

"Serie Didática 2", Julio Plaza y Regina Silveira (1974).
“Serie Didática 2″, Julio Plaza y Regina Silveira (1974). Foto: MAC-USP.

 

La indiscutible presencia y naturalización de las artes gráficas, del diseño y de los multimedios en los museos, el boom de las publicaciones de artista y el interés paulatino por revisar el relato moderno, confirman la urgencia en recuperar trayectorias como la de Julio Plaza. Porque, además de su fascinante obra, ya va siendo hora de encontrar las filiaciones artísticas entre España y Brasil. A partir de esta experiencia de un artista madrileño en tierras brasileñas uno puede, desde otros lugares geográficos y de enunciación, acercarse a la historiografía del arte español; que por lo visto, tiene muchos capítulos – o al menos, notas al pie – todavía por escribir.

 

 

 

 

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