Jon Rafman en Londres y la muerte

Jon Rafman at the Zabludowicz Collection from Zabludowicz Collection on Vimeo.

 

Sticky Drama (Prologue), 2015

Jon Rafman es una de las figuras más visibles de lo que ha venido a llamarse arte post-internet. Desde el 8 Octubre y hasta el de 20 Diciembre es posible visitar, en la Zabludowicz Collection de Londres, su mayor exposición en UK hasta el momento. Este es un espacio y colección de arte privada con sedes en EEUU y Finlandia y que además, cada año invita y financia a un artista considerado por ellos como emergente (aunque llamar a Rafman emergente está un poco alejado de la realidad). En el marco de esta exposición se ha presentado el vídeo Sticky Drama, último trabajo de Rafman en el que ha trabajado en colaboración con Daniel Lopatin (Oneohtrix Point Never), y que ha sido co-producido entre Warp Records y Zabludowicz Collection. Sticky Drama es un cortometraje, una especie de película de acción de serie B con infinitas referencias generacionales de los 90’s y los 2000’s. Para realizarlo, Rafman ha pasado tres meses en Londres y ha contado con un reparto de 35 niños. Hace unas semanas, Lopatin, presentaba con Warp Records su nuevo álbum Garden of Delete. Al ver el video, queda claro que la música es tan importante como la imagen y por lo que parece, estos dos artistas han trabajado en un régimen de colaboración donde la autoría está compartida. Sticky Drama da nombre, no solo al vídeo que podemos ver en la muestra, si no al tema principal del álbum de Lopatin. Además, hay publicada una adaptación del vídeo que funciona como videoclip.

 

Sticky Drama (Music Video), 2015

Volviendo a la muestra, dentro de ella podemos ver varios trabajos que ya conocemos (como Mainsqueeze o Still Life (Betamale), realizado también junto a Daniel Lopatin), pero con nuevas maneras de mostrarlos. Tanto los vídeos como las esculturas cuentan, cada uno de ellos, con dispositivos que completan nuestra experiencia y que se convierten en la parte más importante de la visita. Tenemos que entrar, literalmente en el dispositivo: subir una escalera para entrar en una piscina de bolas lo suficientemente profunda como para cubrirte por completo, sentarnos en un sofá que parece que nos abraza, escondernos dentro de muebles en los que solo cabe una persona, entrar en el set de rodaje del citado Sticky Drama, tumbarnos en una cama de agua, sentarnos en una camilla de masajes, caminar un laberinto en penumbra para sentarnos en un sofá… Todos los dispositivos que enmarcan los videos nos obligan a una total pasividad recompensándonos con un confort paralizante que resulta extraño, desagradable al cuerpo. Ver los vídeos a través de esta experiencia física es algo con lo que Rafman ya había trabajado, pero que se convierte aquí en primordial.

El trabajo de Rafman es un ir y venir entre lo real y lo virtual. Reflexiona constantemente en torno a las nuevas identidades derivadas del uso de la tecnología y de internet. Él mismo decía que, más que un juicio moral, la intención que se esconde detrás de su trabajo es hacer visible nuestro presente para poder ser conscientes de nuestro futuro. Para ello, esta vez expone nuestro cuerpo a experiencias sensoriales que invitan a la calma, o más bien, a la parálisis del cuerpo frente a la excitación de nuestra mirada y nuestros oídos, que permanecen fijos en los vídeos. Por ejemplo, el sofá que te abraza, Mainsqueeze (Hug Sofa) (2014), fue diseñado a partir de las “squeeze chairs” para niños con autismo (sillas que proporcionan confort y calma a través de enclaustrar el cuerpo, simulando un abrazo). Enterrados en la profunda piscina de bolas sientes tu cuerpo atrapado en un extraño confort de donde es difícil salir, o en la silla de masajes tu cuerpo yace completamente pasivo, expuesto y vulnerable al relajante paseo que nos ofrece el vídeo.

Dentro de los muebles uno se encuentra, a pesar de la protección que da el habitáculo, expuesto a las miradas (al juicio de los otros por lo tanto). ¿Porqué habrías de esconderte para hacer algo en público, si no es porque es algo que no deba saberse? Recuerda a cuando, durante la noche, navegas en internet buscando aquellas cosas que no quieres que nadie sepa que miras y, a pesar de esa soledad, te sabes de alguna manera observado. Como si sentirse expuesto a las miradas fuera un síndrome de nuestro tiempo, donde la sensación real de estar solo ya no pudiera experimentarse. Estos dispositivos que acompañan a los vídeos son, sin duda, una transposición de nuestro comportamiento y relación con la red a un nivel sensorial. El juego entre sentirse expuesto y oculto al mismo tiempo, la sensación de liberación de nuestro propio yo (claustrofobica a la vez, por temporal y efímera) que nos da Internet, la casi desaparición del cuerpo y sus funciones frente a los estímulos de la pantalla… Rafman nos enfrenta a vivir como el uso cada vez más extremo de la tecnología (la fusión entre vida y tecnología en que nos encontramos) está afectando y modificando nuestra ontología a través de nuestro uso del cuerpo.

(El artículo continúa después de las imágenes)

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Sticky Drama y su display funcionan un poco diferente. Para ver el vídeo entramos en lo que parece la habitación de una adolescente cubierta de una masa verde que recuerda al Blandi Blub. Nos sentamos en la habitación, la cual nos muestra el artificio desde el primer momento, dándonos acceso a la parte trasera de la escenografía. En una de las paredes de la sala donde se encuentra esta instalación, se proyecta el vídeo. Trata de un grupo de niños jugando una partida de rol en vivo (LARP). Niños que encarnan dentro del mundo real (transcurre en escenarios como la entrada de una casa, parques o edificios abandonados) una serie de personajes venidos de un mundo irreal. Narra una batalla y una búsqueda a contrarreloj, una misión por obtener el control. El vídeo nos da la posibilidad de vivir lo que puede ser una percepción de la realidad post-digital. No hay duda de que la relación con el mundo es diferente para quienes han nacido nativos de los lenguajes digitales y este vídeo es una mirada hacia ese nuevo entendimiento del mundo. Un drama adolescente, una batalla virtual, armaduras construidas con juguetes… que recuerda a los niños perdidos o a El señor de las moscas donde se mezclan infancia y perversión.

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La experiencia de la infancia contemporánea es algo que no hemos vivido, ni mejor ni peor que la pasada, pero desde luego imposible de comparar. Los niños empiezan a jugar al Call of Duty tan pronto como aprenden a descargarlo. Juegos y fantasías violentas creadas por adultos son parte de su entorno, tanto como para otros lo fue Heidy. Dentro del anonimato de la red los niños comparten el territorio con los adultos y los estamentos de edad, autoridad, moral, bien y mal… que hasta ahora funcionaban se están reescribiendo. Tenemos la infancia asociada a algo virtuoso, pero nada más lejos de la realidad. La infancia está siempre condicionada por el mal heredado de las generaciones pasadas, si no, ¿qué mecanismos podrían volver a los niños capaces de lo que vemos en el vídeo?  Los videojuegos son producto cultural único en nuestro tiempo que ofrece una duplicación de la consciencia a un mundo virtual sin precedentes. Niños comportándose bajo los códigos de la crueldad adulta, sometidos a una deriva emocional provocada por el flujo constante y sin freno del capital. Por alguna razón los videojuegos se han convertido en una de las industrias más poderosas en términos económicos.

A pesar de que suene un poco apocalíptico, podemos marcar Internet y el uso exacerbado de la tecnologías como el comienzo de una era post-digital. Ahora los niños aprenden a definir, en base a una escala diferente a la nuestra, el valor de las vidas y de sí mismos. Rafman se aproxima a estos nuevos mundos y a su capacidad de revelar más sobre nuestra realidad que la realidad misma. Hemos vivido constantemente dentro de diferentes avatares, siempre hemos cumplido diferente roles. Ahora, los mundos digitales nos permiten explorar esta faceta humana de una manera que hasta ahora no era posible, y en la que se generan relaciones complejas entre representación y realidad, psicosis y represión, confort y desagrado. La idea de pasado (con lo que conlleva de muerte, pérdida…) ha cambiado en esta reconfiguración del mundo. Aquellos nacidos en el presente digital no entienden estos conceptos de la misma manera: How far back can you remember? pregunta uno de los personajes del vídeo. La naturaleza de la memoria ha cambiado debido a los nuevos modos de archivo que ahora se ven amenazados, no por las limitaciones de la memoria, si no por la pérdida de datos. Como un vanitas, el video nos recuerda constantemente que la muerte nos alcanza a todos, pero esta certeza no tiene la misma significación para aquellos que han nacido nativos de la liberación perturbadora que nos da la red, y que es posible experienciar en las instalaciones de Rafman.

 

Más info:

jonrafman.com

http://pointnever.com

http://blog.depict.com/post/130782738869/the-zabludowicz-collection-presents-jon-rafmans

 

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Captura de pantalla 2015-11-20 a las 17.28.50

 

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