FICCIÓN, ARTE E INSTITUCIÓN

FICCIÓN, ARTE E INSTITUCIÓN

Por Virginia Lázaro Villa

Entrevista a Manuela Pedrón Nicolau y Jaime González Cela, comisarios de ARTE FICCIÓN

Del 26 de septiembre al 22 de diciembre de 2013

Hace unos meses la Obra Social del Grupo Bancario de “la Caixa” hizo pública su propuesta Comisart. Ésta, en su primera edición, consistió en la selección de tres proyectos expositivos de comisarios nacidos o residentes en España. Las propuestas habían de ser realizadas a partir de las obras disponibles en la Colección privada de ”la Caixa” con la posibilidad de incluir, además, obra de dos artistas jóvenes españoles. El primero de los proyectos, en exposición hasta el 22 de Diciembre de este año en su sede de Barcelona, ha sido Arte Ficción. Una muestra a cargo de Manuela Pedrón Nicolau y Jaime González Cela, dos comisarios afincados en la ciudad de Madrid a quienes no solo tengo la suerte de conocer, si no con los que he podido compartir largas conversaciones. Además de su trabajo en común ambos pertenecer a dos colectivos respectivamente: Jaime es miembro del colectivo de comisarios y agitadores culturales Calipsofacto y Manuela forma parte del colectivo Catenaria, dedicado al comisariado de exposiciones y al diseño y desarrollo de todo tipo de proyectos culturales.

Arte Ficción quiere investigar el arte contemporáneo tomando la Ciencia Ficción como media de acercamiento. Este género, basado en la especulación, se dedica a estudiar miedos y temores de las sociedades de cada tiempo. Para ello se hace eco de los diferentes efectos que avances, bien sean tecnológicos, sociales, culturales… tienen sobre la conciencia social. Es, en definitiva, una manera de lanzar interrogantes sobre la sociedad y las tecnologías que ésta va desarrollando, tomando los elementos que nos son conocidos y configurando una realidad alternativa desde la que poder mirar aquella en la que vivimos. Manuela y Jaime se apropian de esta estrategia para acercarse a las obras, intentando verlas como pequeñas realidades otras. Este comisariado se propone, así como la ciencia ficción, ser una manera de tomar distancia para poder desarrollar un nuevo entendimiento de nuestra realidad.

vista de la exposición
vista de la exposición
vista de la exposición
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V: Una pregunta evidente: ¿Por qué partir desde la ciencia ficción? Y ¿cual era vuestra intención principal con este comisariado?

M y J: Nos gusta la idea de buscar nuevas claves de acceso para el arte contemporáneo. Queremos adentrarnos en él a través de caminos no convencionales y ver hasta dónde podemos llegar. La ciencia ficción nos proporciona la posibilidad de analizar una serie de obras a través de estrategias normalmente ajenas al mundo del arte contemporáneo. La ciencia ficción nos interesa como género ligado a la cultura popular que va mucho más allá, llegando a convertirse en una especie de género transversal capaz de atravesar numerosas producciones culturales. En algunos casos se habla de la ciencia ficción como el horizonte cultural en el que nos movemos.

V: Entonces ¿consideráis la ciencia ficción algo representativo de nuestro momento o un lugar al que es necesario mirar ahora?

M y J: Puede ser. Es algo que nos planteamos desde el principio. Son muchos los proyectos, de todo tipo, que investigan acerca de la ciencia ficción actualmente (en Barcelona, al tiempo que preparábamos la exposición, Black Tulip desarrollaba su proyecto Art i ciència-ficció: Estratègies de potencialitat, entre tantos otros en el resto del mundo). Como dinámica de contraposición, este género es probablemente una herramienta idónea para momentos de cambio y la búsqueda de alternativas. Tampoco es algo nuevo (ya hemos dejado de perseguir la utopía de lo nuevo, sólo buscamos enfoques diferentes). Harald Szeemann ya hablaba de ciencia ficción en documenta 5.

V: Parece muy acertado lo que proponéis: entender la ciencia ficción como un método de búsqueda de nuevas representaciones, ya que se basa precisamente en eso, en imaginar otras posibilidades a lo real. Trasladando esta idea a vuestra propuesta curatorial, nos dais la posibilidad de preguntarnos sobre cuáles son las situaciones de cambio social que generan preocupación a través del arte contemporáneo. Como ya hemos dicho, el comisariado tenía que construirse restringido a los fondos de la colección pero ¿hay algún artista u obra que echéis especialmente de menos en vuestra cartografía?

M y J: Desde muy pronto decidimos que nos apetecía contar Elena Alonso y Nicolás Combarro como artistas jóvenes de fuera de la colección y ya que había tanto trabajo por hacer y artistas que estudiar en la colección nos centramos en ella. Empezamos a investigar lo más detenidamente posible los fondos de la Fundación La Caixa y las distintas exposiciones que se habían organizado con ellos. El listado de artistas y de obras es enorme, seguramente sea una de las colecciones de arte contemporáneo (desde los ochenta hasta nuestros días) más completa del país. Nos vimos en la situación de imaginar una exposición con artistas con carreras muy consolidadas y con los que en otras circunstancias sería muy difícil poder contar. Pero sí que existió a lo largo de todo el proceso una sensación de restricción, sobre todo debido al espacio y a la dificultad que entrañaba renunciar a obras de artistas que admiras. De nuestro listado inicial tuvimos que renunciar a obras de Richard Long, Merz o Cildo Meirelles entre otros ya que, además de por lógicos problemas de espacio, la Fundación organiza simultáneamente varias exposiciones. Hubo obras que nos apetecía mucho utilizar, como 1962 – 1929 de Stefan Hablützel, a las que tuvimos que renunciar por estar ya seleccionadas para otras exposiciones.

Al margen de las obras de la exposición en la sala, habíamos ideado un programa de actividades en el que queríamos contar con creadores contemporáneos de fuera de la colección, que a través de muy distintas fórmulas planteasen la creación de realidades alternativas. La obra T.A.Z. de Hakim Bey nos interesa mucho y, si la idea de zona temporalmente autónoma planea por la exposición, queríamos explorarla un poco más en profundidad con este programa paralelo de actividades, a través del trabajo de artistas y colectivos como Josep Piujiula i Vila, Cineciutat o Abismal, entre otros. Con algunos nos llegamos a poner en contacto y con otros ni siquiera porque a mitad del proceso nos dimos cuenta de que los tiempos eran demasiado cortos para hacer un programa en condiciones con actividades muy pensadas y se decidió no seguir adelante para poder centrarnos en la exposición en sí, en el catálogo y en el concurso de microrrelatos. Fue una pena, pero al ser los primeros en exponer tras el fallo del jurado, dispusimos de menos tiempo para organizarlo todo y, cuando se trata de ponerse en contacto y trabajar en conjunto con distintos artistas y grupos, a lo que a lo mejor ni siquiera conoces, los ritmos son distintos.

V: Sin duda es una lástima que no pudierais seguir adelante con esa parte del proyecto por una cuestión de tiempo. Siempre esmáss interesante trabajar con proyectos fronterizos entre la institución y lo que no lo es, sin duda, un buen sitio desde donde pensar estas zonas temporalmente autónomas de Bey. Espero que podáis retomar esta parte del proyecto en el futuro. Volviendo al comisariado, como bien explicáis vosotros mejor que yo, la ciencia ficción toma como referente la realidad conocida para poder explorar realidades posibles. En vuestra opinión ¿todo comisariado debería plantear una manera de salirse de la propia realidad para entenderla, a modo de espejo deformado?

M y J: No creemos que sea una condición, pero sí algo recurrente aunque no siempre se hace de forma acertada. Una exposición o un proyecto comisarial suele plantear un espacio, unas obras, unos acontecimientos que se salen de la realidad para poder hablar de ella desde una posición nueva o desde un lugar inventado. Una exposición, en un sentido amplio del término, no deja de ser una construcción creativa. En Arte Ficción lo planteamos desde el primer momento, el juego de ficción que proponemos es evidente. Hemos decidido ser completamente sinceros con esa idea de exposición como una manera de salirse de la realidad, como tú dices, y la hemos llevado hasta sus últimas consecuencias. Lo hemos hecho de forma evidente y sincera, desvelando nuestras cartas desde el comienzo a través del montaje, de las referencias e incluso del título.

V: Me encanta lo que decís. Tanto un comisariado como una obra son una construcción y opino, como vosotros, que hay que hacer esto evidente para no olvidarlo.

M y J: Existen muchos tipos de comisariado, sutiles, arriesgados, exagerados, intrusivos, poéticos (casi tantos como adjetivos se te ocurran), pero creemos que es una incoherencia pretender ser invisible. Una exposición plantea siempre una lectura, un relato y negarlo no tendría sentido o incluso diría más: sostener que no quieres articular nada con una exposición sería un acto poco honesto.

V: Poco honesto y una gran pérdida de tiempo. En este caso, ¿que queréis poner de manifiesto a través de las realidades, otras, que proponéis en Arte-ficción?

M y J: Por un lado queremos adentrarnos en el arte contemporáneo a través de nuevas fórmulas, ampliar las posibilidades de acercamiento al arte, promover caminos alternativos que no han sido tenidos en cuenta suficientemente. Esta exploración de nuevas vías y la propuesta de otras realidades están muy ligadas. Desde el texto del catálogo, a las obras elegidas y las dinámicas que como comisarios proponemos al público, todo gira en torno a la propuesta de alternativas: de interpretación del arte contemporáneo, de recorridos en un espacio, de lectura de una obra. Es necesario proponer alternativas para seguir avanzando, conociendo y disfrutando.

V: ¿Es, por lo tanto, una manera de decirle a aquellos que acudan que pueden imaginar sus propias formas de acercarse, entender y experimentar el arte contemporáneo y sus espacios expositivos? Una propuesta acerca de la relación entre el arte contemporáneo y el público.

M y J: Desde luego, es una de nuestras principales intenciones. Aunque la exposición plantea un discurso muy concreto, una de las premisas sobre las que se construye ese discurso es la necesidad de plantear nuevas lecturas del arte contemporáneo que favorezcan la construcción de nuevas relaciones entre público y obras.

V: Encuentro tremendamente acertada la idea de tomar un género que no esta directamente relacionado con la filosofía, el arte, etc. sino cercano a la cultura popular, y plantearlo como la herramienta sobre la que trazar el comisariado. Siendo, además, la ciencia ficción un género cuyo lenguaje nos es a todos más o menos conocido. ¿Porqué tomasteis la decisión de dividir en secciones la visita, dando esta pista al visitante? ¿consideráis que son a veces necesarias pautas o ayudas más explícitas para afrontar las obras?

M y J: En nuestro trabajo prestamos especial atención a la dimensión experiencial de la exposición. En este caso, en relación a la ciencia ficción, nos pareció interesante estructurar esta experiencia a partir de la idea de exploración o aventura tan característica del género. De ahí surgió la idea de rutas: decidimos montar las obras sobre el espacio diáfano y sustituir las secciones por recorridos que conectasen las obras a partir de conceptos relacionados con la ciencia ficción (utopía, distopía, virus, cataclismo, génesis y paradoja). Esta vuelta de tuerca a la idea de sección tradicional nos permite generar una dinámica diferente en la sala, conectando explícitamente las obras y posibilitando que cada obra se encuentre en más de una sección/recorrido al mismo tiempo. Se tiende a considerar que la ausencia de pautas favorece el desarrollo de experiencias personales. Nosotros, sin embargo, creemos que esta opción no es realmente potenciadora. Apostamos por la idea de que proponer distintos caminos impulsa a abrir otros nuevos.

V: Me interesa este debate acerca de dar pautas o no hacerlo. Imagino que en vuestro proceso os habéis enfrentado al reto de configurar el comisariado sin que este resulte paternalista con el visitante.

M y J: Nos planteamos muchas veces hasta que punto es necesario guiar al espectador o dejarle a solas y desarmado frente a las obras. No creo que recurrir a un punto medio sea siempre la mejor opción, merece la pena arriesgarse con cualquiera de las opciones, pero hacerlo teniendo en cuenta al espectador, que por otra parte no es uno sino muchos con diferentes características, bagajes e inquietudes. En Arte Ficción el montaje, los textos, las cartelas interpelan mucho al espectador. Nos pareció que de esta forma íbamos a hacer una exposición más interesante y, aunque de primeras parezca contradictorio, más abierta. Quizá porque estamos acostumbrados a las exposiciones del MNCARS casi sin cartelas, con espacios kilométricos desoladores, en las que el espectador al que parecen ir dirigidas es un especialista en arte contemporáneo con gran resistencia física y mental, nos apetecía probar otras cosas.

V: Yo tampoco tengo muy claro a quién se dirigen y por qué… Lo que más me ha gustado de vuestro trabajo, es cómo proponéis evocar otras lógicas desde un género que no pretende, ni posee, ninguna exactitud científica o histórica. Que es pura especulación. La capacidad transformadora del arte aparece, en este caso, gracias a esta inexactitud pretendida: lo irreal e imposible teniendo un efecto en lo real. Desde esta lógica es posible pensar en el arte como un detonante de procesos de transformación social. ¿Que opináis al respecto?. Me consta que trabajáis también al margen de la institución y que os preocupa la relación que se establece entre el adentro y el afuera de ella, ¿como habéis querido poner en juego esta relación dentro de este comisariado?

M y J: Sí creemos en la capacidad transformadora de ciertas expresiones artísticas. Lo que nos interesaba con este proyecto era precisamente rastrear en la colección de la Fundación “la Caixa” obras que contasen con ese potencial y compararlo con el de la ciencia ficción. Algunos teóricos contemporáneos, como Frederic Jameson, explican la capacidad de la ciencia ficción para imaginar alternativas y señalan como ningún cambio puede llevarse a cabo sin haber sido pensado antes. Consideramos en esta ampliación de los márgenes de lo conocido también participa parte del arte contemporáneo. Respecto a la segunda pregunta, este proyecto responde a problemáticas que veníamos trabajando, como es la conexión entre público y arte contemporáneo. Con esta propuesta intentamos generar un discurso y un espacio diferentes a los habituales de CaixaForum, para generar relaciones diversas con el público.

V: ¿Que conclusiones estáis sacando acerca de la reacción del público respecto de este espacio no habitual en el CaixaForum?

M y J: No estamos en Barcelona para ver de cerca la reacción del público, pero por lo que nos cuentan está gustando mucho. Basándonos en los comentarios de amigos y familiares tendríamos que sacar buenísimas conclusiones, pero me parece que nos son un público objetivo. Me quedo con las reacciones de las educadoras del Caixa Forum a las que hicimos una visita para que ellas preparasen a su vez las visitas que tendrían que hacer durante los meses que dura la exposición. Dijeron que solían tener más dificultades a la hora de explicar las exposiciones de arte contemporáneo, pero que con ésta creían que el público lograría disfrutar más de las obras a través de todo el montaje, el discurso y las dinámicas que habíamos preparado. También comentaron que había obras que habían visto expuestas varias veces, pero nunca como en esta exposición. Como nosotros dos también somos educadores y trabajamos directamente con el público (y conocemos las dificultades que muchas veces entraña) su opinión nos pareció especialmente importante. Además organizamos un certamen de microrrelatos para que el público se lanzara a escribir sobre las obras y está teniendo bastante éxito. Hasta ahora son más de 300 los microrrelatos que subidos a la página web.

V: Ahora, dejando la propuesta comisarial a un lado, quería también preguntaros sobre el marco en el que se encuentra. Parece que hay una epidemia por las nuevas miradas a las colecciones pertenecientes a instituciones. Este tipo de propuestas nos dan la oportunidad de hacer accesibles los depósitos de los museos, pero ¿a que creéis que es debido?

M y J: En general, este fenómeno se achaca a la situación de crisis económica. Es probable que la reducción de presupuestos en instituciones culturales haya provocado un mayor aprovechamiento de los fondos propios, lo cual no es necesariamente negativo mientras no limite los proyectos de otro tipo. Lo complicado es identificar cuál es el mejor equilibrio entre estas dos líneas de trabajo y cómo hacer para que la utilización de los fondos de una colección vaya más allá de cubrir programación. No tiene sentido tener colecciones de arte contemporáneo guardadas en almacenes, de la misma forma que no tiene sentido sacarlas para no plantear nada nuevo. En relación a esta convocatoria, nos ha resultado muy interesante trabajar específicamente con una colección. No son muchas las becas de comisariado que parten de una colección en concreto y entender cómo funciona este tipo de estructuras ha sido muy interesante para nuestra formación.

V: Estoy de acuerdo con lo que decís: hacer uso de los recursos disponibles nunca es negativo. Por otro lado, no cabe duda de que es una manera de abaratar costes haciendo uso de obra en la que ya se ha invertido dinero previamente. Esto no es malo en absoluto, pero no puedo dejar de pensar que así solo se promueve el tipo de arte que ya está dentro de las instituciones.

M y J: Sí, sí, tienes razón. Es necesario llegar a un equilibrio. Las instituciones deberían tratar de desarrollar programas con la mayor diversidad posible.


V: Esta convocatoria promete ser una oportunidad de profesionalización dentro del sector de comisariado español. ¿Está resultando así? quizás sea muy pronto para dar un veredicto pero, ¿creéis que tendrá continuidad en el futuro? Es decir, ¿cómo creéis que este tipo de iniciativas son capaces de generar profesionalización?. ¿Que efectos creéis que va a tener en vuestra carrera?.

M y J: Sí, es un poco pronto. Esta beca nos ha permitido trabajar con una fundación y su equipo, lo que nos aporta una formación muy interesante ya que como comisario se trabaja con distintos tipos de instituciones y espacios. Supongo que es un buen impulso, pero depende de nosotros la continuación. Definitivamente es pronto para valorarlo.

V: Desgraciadamente tendremos que hablar de esto cuando pasen unos meses. Ya me conocéis y sabéis que este tema me preocupa especialmente, por eso tengo curiosidad en saber de primera mano como la institución genera esa profesionalización cuando se compromete a hacerlo. Asume el compromiso de convertir las actividades de los noveles en algo profesional, pero esto es algo más complejo que una simple exposición pasajera. Tengo la impresión de que suele darse un intercambio entre trabajar gratis a dar visibilidad que solo perpetúa la condición de eterno becario. En el caso concreto de esta convocatoria, se dirige a los jóvenes emergentes españoles ¿Como os encontráis dentro de esta denominación? Y por otro lado, ¿que os parece que esté dirigida a gente de hasta 40 años? ¿lo consideráis una paradoja, un síntoma, un acierto, todo ello al mismo tiempo?

M y J: En general, toda categoría es conflictiva y es mejor no dejarse llevar por ellas. Quizá el término “emergente” se utiliza cada vez más debido a la no-especialización total en un ámbito concreto. Que seas “joven” en una profesión ya no depende tanto de tu edad, como de lo que hayas estado haciendo. Así que suponemos que podría ser más bien un síntoma.

V: Creo que entiendo lo que queréis decir: la no-especialización hace que el trabajo de los profesionales en ámbitos concretos tome más tiempo, porque todos nos encontramos dentro de esta figura híbrida del trabajador cultural (comisario, artista, crítico etc), que no se dedica a un campo específico. A mi también me parece un síntoma, pero con un cariz diferente, me da la sensación de que esta denominación de emergente no tiene tanto que ver con la experiencia previa en la labor concreta, sino con el hecho de cobrar o no por tu trabajo. Es decir, emergente es aquel que no es entendido como profesional dentro del circuito (y por lo tanto no es remunerado).

M y J: En este caso sí que hemos cobrado por nuestro trabajo, pero en el panorama actual es una excepción. Lo de emergente como sinónimo de no remunerado no lo veo del todo. Hay mucha gente con carreras más amplias de lo que solemos denominar como emergentes que también trabaja gratis. La clave está en el tipo de proyectos que uno se involucra. Creo que en la actualidad hay muchas más cosas en marcha en el ámbito del arte que en otras épocas, pero la mayoría de las iniciativas no están vinculadas a modelos que generen dinero y por lo tanto difícilmente se puede cobrar. Al mismo tiempo la situación tiene un lado siniestro que es la figura del trabajador con denominación de becario. Por falta de medios, o, sobre todo, por incapacidad de gestión de los que existen, muchas personas que empiezan (o no) a moverse en este sector trabajan haciendo cosas parecidas a los que llevan más tiempo, pero sin cobrar o cobrando poco y sin cotizar. Como es el caso de las becas de formación en las que al becario se le exige como a cualquier trabajador, pero sin las mismas ventajas (que cada vez son menos). Hemos llegado a la situación de que las instituciones conceden becas como forma de contratos encubiertos. Y lo triste es que es casi lo mejor que te puede pasar ahora mismo.

V: Emergente no lo propongo como un sinónimo de no remunerado, si no como una condición para serlo. No puedo estar más de acuerdo en que, por desgracia, hay muchas situaciones en las que un profesional no cobra y este es uno de nuestros grandes problemas, como ya sabemos: trabajar gratis y tener que pluriemplearse. Hacen falta un nuevos modelos para terminar con todas estas situaciones, como la que tu expones de becas – contrato encubierto. Al hilo de esto, el folleto de la exposición hace referencia a la crisis que desde hace ya demasiado tiempo asola España: “un momento en que, debido a la crisis, existen pocas oportunidades para profesionalizarse, Comisart permite a los jóvenes acceder al mundo de las exposiciones, desarrollar un proyecto y trabajar en equipo”. Podemos desprender de esta cita que “la Caixa” considera que era más sencillo profesionalizarse antes de que esta crisis afectara al sistema artístico español. ¿Creéis que así era? Es decir, ¿creéis que el mercado del arte español pre-crisis era un mercado predispuesto a recibir a las nuevas generaciones? ¿creéis que lo es ahora?

M y J: El sistema del arte en España es bastante joven y los años de pre-crisis fueron de inversión fuerte en el sector. Por ello se puede entender que para las generaciones anteriores hubo más posibilidades de profesionalización. Sin embargo, levantar un mercado de cero no debe ser fácil. Superar las barreras que en los ochenta y noventa se encontraban quienes intentaban montar algo nuevo en España llevarían probablemente tanto esfuerzo como el que necesitamos ahora, ya que, aunque la competencia hoy es mayor, se trata de proyectos más asentados en la sociedad y las políticas culturales. Igualmente imaginamos que adaptarse a la situación actual está suponiendo mucho trabajo para profesionales que habían empezado su carrera en años de bonanza. Cada época tiene sus condiciones positivas y negativas y hay que afrontarlas y si se puede aprovecharlas. No hemos hablado de esto con nadie de la Fundación, así que no sabemos cual es su opinión.

V: Quizás deberíamos encontrarnos más unidos, más cerca, de las generaciones de profesionales anteriores a nosotros.

M y J: Quizá. Personalmente, diría que es algo que está cambiando en este país. Cada vez hay más ganas de compartir experiencias y conocer el trabajo de artistas y demás profesionales de la cultura de cualquier edad y hay menos secretismo. Es fundamental saber lo que ya se ha hecho y como y aprender de ello, de la misma forma que es importante renovar conocimientos constantemente. Puede que a veces miremos demasiado fuera y poco al trabajo que en nuestro entorno desarrollaron las generaciones anteriores y desarrollan las siguientes.

V: Como parte de una generación que se encuentra aún buscando su lugar, afectada por esta situación de crisis de la que hablábamos ¿a que estáis teniendo que hacer frente? ¿Que posibilidades os parece que podemos encontrar ahora, como jóvenes, dentro del desequilibrio que hay entre lo que hemos de invertir y lo que obtenemos a cambio?. O dicho de otro modo, ahora que parece que no tenemos nada que perder pero tampoco nada que ganar, dentro de nuestra profesión.

M y J: Ésta es difícil… y muy personal. Siguiendo el hilo de la respuesta anterior puede ser interesante pensar que la situación actual no es necesariamente más particular que cualquier otra. En todas las generaciones han tenido que buscar su lugar y hacer frente a situaciones complejas. Nosotros ahora mismo nos enfrentemos al pluriempleo, la idea de ser becarios de por vida y los trabajos precarios. Esto nos genera muchísimo trabajo, que a veces se queda en el cajón de los proyectos no realizados, pero también nos permite gestionar los tiempos y modos de trabajo por nosotros mismos. Como e cualquier profesión conviene ser perseverante. Además confío en que ante esta nueva situación de mucho movimiento en el sector combinado con mucha precariedad, surjan nuevos modelos de gestión cultural sostenible y justa con todos los actores implicados.

V: Las respuestas a ambas preguntas me parecen sorprendentemente optimistas. Creo que yo no lo soy tanto, así que me alegra oír algo así.

M y J: Va a rachas, Virginia. Ya sabes… Pero es verdad que es importante ser optimistas, especialmente si nuestro objetivo es trabajar en la idea de desarrollar una sistema laboral sostenible en el ámbito de la cultura. Mirar hacia atrás con nostalgia nos hace pasar por alto excesos y malas gestiones que también han tenido lugar y que aún están por resolver.

V: La entrevista llega a su fin, pero ahora la pregunta más importante: ¿en que os encontráis trabajando ahora mismo, que otros proyectos estáis planteando ahora mismo?

M y J: Por un lado estamos preparando nuevas proyectos expositivos para otras convocatorias de instituciones y galerías. En algunos de ellos intentamos continuar y ampliar la línea de investigación que propusimos con Arte Ficción. También le damos vueltas a otro tipo de proyectos y trabajamos en el ámbito de la educación dentro de museos.

V: Espero que no tardemos en poder ver lo siguiente que hagáis. Si no queréis añadir nada, me despido con un abrazo fortísimo de vosotros. Muchas gracias por esta entrevista.

vista de la exposición
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