CEPHALOPOD MINCE

ENGLISH VERSION BELOW

 

Conversación con Javier Marquerie Thomas

Cephalopod Mince (excerpt) from javier marquerie on Vimeo.

Javier Marquerie Thomas es un artista a quien Nosotros tenemos cerca desde hace ya mucho. Hace unas semanas presentó su último trabajo en Penarth Centre de Londres, Cephalopod Mince. Este ha sido un paso adelante en su investigación, dejando atrás la fotografía para dedicarse a algo entre el vídeo y la performance, la instalación y un discurso mucho más definido derivado de Internet y las redes sociales. Habla de identidades y de los juegos de presentación y representación implícitos en ellas. Habla de como la idea de género se sujeta a estas identidades y de como vivimos estas realidades en un presente distópico donde solo podemos habitar la pantalla. En definitiva, se refiere a la reestructuración ontológica propia de este mundo post-internet, donde padecemos una necesidad de redefinición constante, e incluso de no definición, vivida a través de la necesidad de representación constante de nosotros mismos.

En este proyecto ha contado, además, con la colaboración de Claudia Maté y Salvador Navarrete quienes han desarrollado un 3D y el sonido para el video principal del proyecto. Tuve la suerte de poder asistir a la inauguración y tener una conversación con él. Aquí os la transcribo.

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Virginia: Lo primero de lo que quiero hablar contigo aparece ya en el título, ¿porqué convertirte en un cefalópodo? y ¿que son esos paquetes en el suelo?

Javier: La Sepia Officinalis, la más común de la familia Sepiida, tiene la habilidad de pasar desapercibida camuflándose con su entorno como mecanismo de supervivencia. Ellas son capaces de mimetizarse en cualquier escenario. Al contrario, la Sepia Extravagante alerta a sus posibles depredadores de su carne venenosa, reproduciendo bandas y parches de distintos colores. Existen 800 tipos de Cefalópodo, y cada uno de ellos tiene cualidades que definen su identidad. Resultan una especie casi alienígena, aunque tienen un comportamiento que me resulta muy humano. Son seres paranoicos que o bien se camuflan o bien se enfrentan a lo exterior. Y tienen unos ojos en los que percibes su vulnerabilidad o su ternura. En el vídeo, la sepia aparece como representación de las re-definiciones de identidad, como una identidad concreta mutable (en este caso digital), que rechaza los géneros binarios y reivindica las identidades fluidas.

Dentro de cada envase al vacío hay un hueso de cefalópodo cubierto en barro verde, el mismo barro que se emplea para mascarillas faciales. La densidad semi líquida del barro, al envasarse al vacío, crea una especie de tentáculos de barro que se desprenden del hueso, dándoles un aspecto animal. Realmente parecen sepias nadando, densas y herméticas cada una en su envase; cada una en su escenario. En la exposición había unos doscientos huesos al vacío. Al cabo del tiempo se empiezan a pudrir con el barro y aparecen formas oscuras y claras dentro de los envases de plástico, poniendo en evidencia la materia orgánica de su interior.

V Es decir, que tomas la sepia como una manera de referirte a la identidad y al género como son algo cambiante, fluido. Algo innegable en nuestra realidad digital, donde ambos están perdiendo su lugar estamental. Una sepia de identidad cambiante, preservada, aislada del exterior en su pantalla o en su cápsula al vacío. Así es como vivimos todos, cualquiera de nosotros, en la pantalla.

Creo que este juego que haces entre presentarte y representarte es el quid del asunto. Te presentas como sepia a través del vídeo, cuando en realidad te estás representando. De igual manera la identidad y el género son una manera de representarse en el sentido de reinventarse. Ambos, género e identidad tienen la capacidad, y la necesidad incluso, de mutar.

J Si, el camuflaje en un principio como mecanismo de defensa, acaba siendo la herramienta para llegar a una transformación.  Haciendo referencia a un camuflaje social, en el video se construye una imagen ficticia, que pasando por distintos estados concluye en una metamorfosis. La metamorfosis en los animales es algo que me interesa muchisimo. Muchos insectos tienen dos existencias completamente opuestas. La mariposa por ejemplo, que en su vida anterior es un ser condicionado por la gravedad, tiene una metamorfosis casi incomprensible. En el capullo, pasa por una fase de mutación aparentemente tranquila para el mundo exterior, una fase húmeda y hermética, un intermedio donde sus órganos antiguos se adaptan a funciones nuevas, des-aprenden su metabolismo, su razón de ser, para renacer y olvidar.

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V Es decir que a través del camuflaje como estrategia podríamos tener infinitas metamorfosis y convertirnos en infinitos seres, lejos de categorías de géneros e identidad. Hablas de la identidad de dos maneras diferentes: primero como un acto de camuflaje que todos realizamos constantemente y además entiendes estos actos de mimetismo como una respuesta paranoica que nace en nosotros hacia lo que viene de fuera. Digamos que hablas de una definición de identidad que está sujeta a estas dos fuerzas.

En el vídeo te refieres a las sepias como distópicas. Me gusta mucho esta definición porque sin duda ese vivir paranoico responde a una idea distópica que lleva inserta en nuestro hacer diario desde hace mucho.

J Las sepias son un organismo increíblemente complejo. Tienen tres corazones y sangre azul. Dos corazones palpitan sangre a sus branquias y el tercero al resto de los órganos. Como digo en el texto del video, el cefalópodo es un organismo distópico, donde la sangre no tiene una ruta predeterminada, puede tomar un camino erróneo y acabar en el corazón equivocado. Una sangre que le es fiel a su destino, o que quizá no lo es.

La sepia es una entidad oscura y ajetreada, es en realidad dependiente de los impulsos de información que recibe de fuera, esa es su razón de ser y la manera en que se dictaminan sus patrones de comportamiento.

V Desde luego, esa idea de inputs de información como determinantes de quienes somos es algo que vivimos diariamente en las redes sociales. Como decía, muy distópico pero muy presente. ¿Qué relación encuentras tú entre nuestro presente digital y lo distópico? Teniendo en cuenta que tu proyecto se apoya muchísimo en lo digital, sin ir más lejos el cuerpo lo presentas/representas a través de la pantalla. Es una sepia que vive en el mundo digital, hasta el punto que su metamorfosis final es a través de un 3D, esta sepia se convierte en píxeles.

J Internet ahora más que nunca es un caos de información. Las redes sociales son plataformas para la proyección de identidades, de representaciones comisariadas. Internet es una red distópica, con esto no digo nada nuevo. Por otro lado mi trabajo bebe mucho de un formato teatral, con un escenario y con un proscenio en este caso. Ambas plataformas tienen mucho que ver. En un teatro a la italiana, el proscenio estaba pensado para una dramaturgia, para la acción artificiosa. En Cephalopod Mince concibo el proscenio como un objeto escultórico que reclamo – un marco dentro del marco – en un teatro que habla de la representación per sé: Una serie de acciones que pertenecen a un espacio liminal donde la definición no es lo importante. El resultado es la proyección de una imagen construida entre dos polos, entre la exposición y el camuflaje.

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V Es decir, entre mostrarse y ocultarse. Internet es un proscenio en sí mismo y la pantalla el marco, el teatro. Allí desde donde todos tomamos parte proyectandonos en lo representado. Bien sea tu video, bien internet cada día. A través de las pantallas vivimos sin duda en un momento eminentemente artificial. Me interesa mucho que expliques porque consideras lo artificial como algo rechazado en la representación contemporánea.

J Justo, en la representación del video hay un paralelismo con la actividad 2.0 de cada día, acciones que buscan ser aceptadas, gestos efímeros sin importancia que quedan registrados, un flujo de imágenes que aparecen y desaparecen.. En las representaciones contemporáneas todo componente que suponga un artificio suele ser rechazado. En la escultura se ha eliminado el pedestal, en las reproducciones sobre lienzo o papel a veces el marco desaparece, y en el teatro se ha rechazado el proscenio.  El marco que va ligado al marco de la imagen, el parergon tal y como lo describía Derrida.

V Me gusta mucho que en tu muestra el proscenio contenga un vídeo y que esa sepia viva en realidad en la pantalla, lugar hoy día para la presentación constante (que como hemos hablado, no es sino una representación en sí misma)

J Realmente la performance se desarrolla en un ámbito privado, y se exterioriza mediante una pantalla, como hace cualquier Youtuber. Durante el desarrollo del proyecto, el año pasado hice una versión en vivo en mi estudio. No funciono para nada. Para que hubiese un registro, evidentemente lo grabé, pero la cámara al haber un público creó una dinámica muy extraña. Todas las acciones las hago mirando a cámara, proyectándome hacia el futuro espectador. Pero al haber un público la cámara actuaba como una cuarta pared, que se derrumbaba al dirigirme al público y se restablecía al volver a la cámara. El registro no funcionó y con el público no llegué a conectar. A partir de ese momento me di cuenta que tenía que ser o una cosa o la otra, y en este caso desde luego es una performance pensada para el registro.

V En tu monólogo aparece una referencia a Eve Sedgwick, ¿porque te refieres a este texto y a esta autora?

J Al igual que el camuflaje per sé, las acciones del trabajo se caracterizan por una actitud paranoica. En su ensayo <<Paranoid Reading and Reparative Reading or You’re so paranoid I bet you think this essay is about you>>, Eve Sedgwick plantea una serie de declaraciones que han formado la génesis de este trabajo:

-       La paranoia es anticipatoria

-       La paranoia es mimética y reflexiva

-       La paranoia es una teoría fuerte

-       La paranoia es una teoría de afectos negativos

-       La paranoia deposita su confianza en la exposición

El conocimiento paranoico es incuestionablemente narrativo. Si como dice Sedgwick, la paranoia es “mimética y reflexiva”, el mero acto de trabajar sobre la paranoia es un acto de paranoia en sí mismo. Esta paradoja no solo me interesa en teoría, sino que también ha caracterizado los andares sobre el proscenio.

V Caray Javi, después de esta declaración de intenciones tengo muchísimas ganas de ver que vas a hacer, cuál va a ser tu próximo trabajo. Tu próxima metamorfosis, vamos <3!

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ENGLISH VERSION

Javier Marquerie Thomas is an artist who we have been close to for some time here at Nosotros.  A few weeks ago he presented his most recent work, Cephalopod Mince, at the Penarth Centre in London. This has been a development in his practise, leaving photography behind and moving towards a cross over between video and performance, installation and a discourse more defined by social media and the internet. He discusses identity and the play on presentation and representation implicit within that. He talks about how the idea of gender is tied to these identities and how we occupy these realities within a dystopian present where we can only inhabit a screen.  Ultimately, he refers to the ontological restructuring in a post-internet world, where we suffer a constant need for redefinition, and at the same time for no definition, lived through our own constant need for representation.

He has collaborated with Claudia Mate and Salvador Navarrete who developed the 3D and sound design for the main video in the installation. I was lucky enough to be at the opening of the exhibition where we had a conversation. Here’s the transcript.

 

Virginia: The first thing I want to talk to you about is in the title, why transform yourself into a cephalopod? And what are those packets on the floor?

Javier:  The Sepia Officinalis, the most common of the cephalopod family, has the ability to go unnoticed, camouflaging itself with its environment as a survival mechanism. They are able to literally mimic their surroundings. On the other hand, the Flamboyant Cuttlefish warns potential predators of its poisonous skin by creating rings and patches of different colours. There are 800 types of Cephalopod and each has specific characteristics that define their identity. They are an alien-like species, although they actually act in a way that seems quite human. They are paranoid beings that either hide behind camouflage or confront the exterior. Their eyes hint at a certain vulnerability or tenderness. In the film, the cuttlefish appears as a depiction of identity re-definitions, as a specific yet mutable identity (digital in this case), that rejects binary genders in favour of fluid identities.

Inside each vacuum pack is a cuttlefish bone covered in green clay, the same kind that is used for cosmetic facepacks. When vacuum packed, the semi liquid clay creates tentacle like shapes around the fish bones thus resembling an animal. They truly look like swimming cuttlefish, dense and hermetic, each in their own vessel; each one on their individual stage. In the exhibition there are about two hundred vacuum packed cuttle bones. After a while, they begin to decay, rotting into the clay, with dark and light forms within the plastic that reveal the organic matter of their interior.

V So, you use the cuttlefish as a way of referring to identity and gender as something changing, something fluid. This is something that is undeniable in our digital reality, where they are both losing their stratified position. A cuttlefish with a changing identity, preserved, isolated from the exterior, within the screen or the vacuum packed capsule. This is how we all live, any of us, on screen. I think that this game you play, between presenting and representing yourself, is the crux of the matter. You present yourself as a cuttlefish in the film, when actually you are representing yourself. In the same way, identity and gender are a way of representing oneself in the sense of reinvention. Gender and identity each have the ability, perhaps even the need, to mutate.

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J Yes, camouflage,  in this case mainly as a defence mechanism, ends up being the tool for a transformation. In reference to a social camouflage, the film creates a fictitious image which, after passing through different phases, concludes in a metamorphosis. Animal metamorphosis is something that really interests me. Many insects have two completely opposing existences. The butterfly, for example, who in its anterior life is conditioned by gravity, undergoes an almost unfathomable metamorphosis. In the cocoon, it passes through a seemingly tranquil mutation, a damp, hermetic phase, an interlude where the old organs adapt to new functions, they un-learn their metabolism, their reason for being, in order to forget and to be born again.

V So, we could say that you use camouflage as a strategy, that we could undergo infinite metamorphoses and become infinite beings, beyond categories of gender or identity. You speak about identity in two different ways: firstly as an act of camouflage that we all experience constantly, but you also see these acts of mimicry as an internalised paranoid reaction responding to external influences. We could say that you are talking about a definition of identity that is subject to these two forces.

In the film you refer to the cuttlefish as dystopic. I really like this definition because without doubt this paranoid existence responds to the dystopian condition that has been part of our daily life for some time.

J Cuttlefish are incredibly complex organisms. They have three hearts and blue blood. Two hearts pump blood to their gills and the third one to the rest of their organs. As I say in the voice-over, the cephalopod is a dystopic organism, whose blood does not follow a predetermined path, it can take an incorrect route and end up in the wrong heart. Blood which is loyal to its destination/destiny, or perhaps not.

The cuttlefish is a dark and bustling entity, in actual fact it is dependent on external impulses of information, which are its reason for being; the manner in which its patterns of behaviour are dictated.

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V Of course, this idea of data inputs as determinants of who we are is something that we experience on a daily basis within social networks. As I said, very dystopian but very present. What relationship do you feel between our digital present and the dystopian? Taking into account that your project is strongly digital, the body you present/represent via the screen as an example. A cuttlefish living in the digital environment, whose final metamorphosis is into a 3D, the cuttlefish becomes pixels.

J The internet is, more than ever, a chaos of information. Social media networks are platforms for the projection of identities, of curated representations. The internet is a dystopian network, I’m not saying anything new here. On the other hand, my work draws a lot from a theatre format, with a stage and, in this case, a proscenium. Both platforms have a lot in common. In a proscenium arch theatre, the proscenium was intended for a dramaturgy, for a contrived action. In Cephalopod Mince I conceived the proscenium as a sculptural object that I reclaim – a frame within the frame –  in a theatre which speaks of representation because of its lightweight representation: a series of actions that belong to a liminal space where definition is not the point. The result is the projection of an image constructed between two poles, between exposure and camouflage.

V That is to say, between exposing and hiding oneself. The internet is a proscenium and the screen is the frame, the theatre. There, from where we take part, projecting ourselves in the represented. Whether it’s in your film or in the internet each day. Through our screens we live a predominantly artificial time. I’d be very interested to know why you see artificiality as something that is rejected in contemporary representation.

J Exactly, in the performance that takes place in the film there is a parallel with our daily 2.0 activity, actions that look for approval, ephemeral unimportant gestures that are recorded, a flux of images that appear and disappear. In contemporary representations, all components which suggest an artifice tend to be rejected. In sculpture, the pedestal has been removed, in works on canvas or paper sometimes the frame disappears and in theatre, the proscenium has been rejected. The frame attached to the frame of the image, the paragon as described by Derrida.

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V I liked the fact that in your exhibition the stage contained a video and that this cuttlefish actually lives inside the screen, a place for constant display nowadays, (which, as we’ve discussed, is no more than a representation of itself.)

J The performance is set in a private space, which I externalise via the screen, like any Youtuber would. Whilst I was developing the project last year I did a live version in my studio. It really didn’t work. In order to document it I filmed it, of course, but with an audience the camera created a very strange dynamic. All actions were done towards the camera, projecting myself towards a future spectator. But, with the audience there, the camera acted like a fourth wall which collapsed as I addressed the audience and was then reestablished as I faced the camera again. The result being that I neither documented the work successfully nor connected with the audience. After this I realised that it needed to be one thing or the other and, in this instance, it is definitely a performance conceived for its documentation.

V Your monologue references Eve Sedgewick, why do you refer to this text and this writer?

J In the same way as camouflage per sé, the actions in the work are characterised by a paranoid attitude. In her paper ‘Paranoid Reading and Reparative Reading or You’re so paranoid I bet you think this essay is about you’, Eve Sedgwick makes a series of declarations that formed the genesis of this work:

Paranoia is anticipatory

Paranoia is mimetic and reflexive

Paranoia is a strong theory

Paranoia is a theory of negative affects

Paranoia places its faith in exposure

The paranoid notion is unquestionably narrative. If, as Sedgwick says, paranoia is ‘mimetic and reflexive’, the mere act of working on paranoia is in itself an act of paranoia. This paradox isn’t just something that interests me theoretically, it is what has characterised the mince along my proscenium.

V Omg Javi, after that declaration of intent I’m really interested to see what you do next, what is your next work going to be. Your next metamorphosis!

 

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