ALSO STARRING | Miguel Ángel Moreno Carretero

 

 

Isidro López Aparicio. Scarpia 2013.
Isidro López Aparicio. Scarpia 2013

 

El pasado 29 de enero el Hospital Real de Granada clausuró la primera exposición en sala dedicada a Scarpia y su recorrido durante 14 años de creación contemporánea en El Carpio, una pequeña población de la campiña cordobesa. A raíz de esto nos reunimos con Miguel Ángel Moreno Carretero, director de las jornadas además de artista plástico, para conversar acerca de la evolución y consecuencias de este proyecto.

 

Natalia Domínguez: ¿De qué necesidad nace Scarpia? ¿Cuáles eran las intenciones de las jornadas allá por 2002 cuando se inauguró la primera edición?

Miguel Ángel Moreno Carretero: Antonio R. Sánchez Gavilán y servidor, los primeros directores de Scarpia que por aquel entonces estudiábamos 1º de Historia del Arte y 1º de Bellas Artes en Sevilla respectivamente, éramos unos apasionados del denominado Land Art y todo lo que supuso la salida de los artistas fuera de los espacios convencionales del arte. Nuestros objetivos en aquellas primeras jornadas era poder experimentar con los vecinos de El Carpio las prácticas que los artistas norteamericanos e ingleses habían generado durante la década de los años 60 tanto a nivel teórico como práctico: procesos vinculados al andar como práctica artística, conocer el “no lugar”, etc. Fue en ese momento cuando llegaron al pueblo conceptos como la intervención artística, la performance o el arte público; prácticas que hoy en día se conciben como algo unido a la vida de sus habitantes.

ND: Hemos escuchado en más de una ocasión que en los inicios de Scarpia el pueblo de El Carpio llegó a pensar que había una secta en el pueblo. Además de una anécdota bastante recurrente, es un claro ejemplo de aquello en lo que os habéis esforzado por superar edición tras edición: la elaboración de una práctica artística no sólo destinada al visitante o especialista en arte, sino también a los habitantes que conviven anualmente con las jornadas. ¿Cuáles han sido los factores y técnicas que han ayudado a esa evolución y educación progresiva por parte del pueblo?

MAMC: Aunque al principio la población de El Carpio pudiera no entender lo que pretendíamos o no estar familiarizados con que lo que se les proponía se podía considerar artístico, a día de hoy se han dado cuenta de que son parte activa del proyecto y que gracias a ellos se generan obras de interés para todo tipo de públicos. Además, en cada ocasión se trabaja con un colectivo concreto (tanto en las obras colectivas como en los talleres realizados por artistas) que crean la obra junto con el artista que nos visita, lo que acaba por generar experiencias muy satisfactorias y especiales para cada persona, que lo vive desde su perspectiva y su forma de ver el arte, que cada vez es más abierto.

Aunque por supuesto, está claro que si esto no se hubiera realizado desde el respeto, Scarpia podría haber llegado a tener muchísimos detractores. Pero teníamos claro desde un principio que el primer espectador iba a ser el habitante de El Carpio y que teníamos que contar con su presencia activa. Consecuentemente, a día de hoy sabemos que existe una gran mayoría que lo respeta y lo demanda, y esto nos hace pensar que vamos en buena dirección y que, aunque aún tengamos que seguir puliendo varias cosas, hemos marcado una dinámica interesante y con perspectivas de futuro.

 

"Abuelas grafiteras". Michal Araszewizch y Mercedes de Alba. Scarpia 2011
“Abuelas grafiteras”. Michal Araszewizch y Mercedes de Alba. Scarpia 2011

 

 

ND: Entre los artistas invitados vemos nombres que resuenan con mayúsculas en el panorama artístico nacional como Isidoro Valcárcel Medina, Rogelio López Cuenca, Los Torreznos o Rafael Doctor, los cuatro pesos pesados de vuestra última edición. ¿Cómo repercute este factor en las jornadas, en el pueblo mismo y en los asistentes a los cursos?

 

MAMC: Pues casualmente esta última jornada de la que hablas ha sido bastante peculiar. Por un lado porque nos coincidió con una ola de calor que no invitaba mucho a realizar proyectos en el espacio público, y por otro por la clara vertiente teórica de nuestros invitados. Es cierto que esto mermó ligeramente la participación, pero somos conscientes de que cada edición es un mundo y también que contar con tal plantel de artistas se valora ya que, por ejemplo, aún con la fuerte vertiente teórica ha sido la primera vez en la que hemos cubierto la totalidad de las plazas de nuestros cursos durante la primera semana de presentación de los mismos.

 

ND: A lo largo de estos 14 años se ha ido generando de forma progresiva una colección de arte contemporáneo muy interesante en El Carpio, ¿ha supuesto ésto una repercusión más allá de las fronteras del pueblo en cuánto a su consideración dentro de la creación actual?

 

MAMC: Desde el principio hemos sido muy críticos con la idea de convertir el pueblo en un museo, pero está claro que después de 14 años de experiencia en las jornadas, era obvio que había que ir dejando huella física de la vida del propio proyecto. Por eso, desde hace unos años nos hemos venido planteando opciones de intervención que tengan cierta posibilidad de permanencia, y así es como empezó a generarse el arsenal de obra que tiene a día de hoy El Carpio y que sobre todo surge a partir de la obra Burro Grande, de Fernando Sánchez Castillo, que nos hizo ser conscientes de la importancia de generar una colección que actuase como complemento para el patrimonio histórico que tiene El Carpio.

De hecho, ahora que lo comentas, he de decir que hace unas semanas recibimos la noticia de que la Junta de Andalucía ha aprovado un proyecto que presentamos el año pasado desde el Ayuntamiento para la producción de una serie de señalética que generará una ruta artística y que, además, ayudará a los visitantes a entender mejor las obras que forman parte de la CAPS (Colección de Arte Público de Scarpia).

 

"Burro Grande", de Fernando Sánchez Castillo. Scarpia 2010.
“Burro Grande”, de Fernando Sánchez Castillo. Scarpia 2010.

 

 

ND: Como comentaste al principio de la entrevista, Scarpia nace con la intención de meditar acerca del land art y exento de espacio expositivo. Algunos de estos factores los podemos ver también en tu trabajo como artista, y me interesa mucho indagar en cómo disolver los límites entre el hacer arte y el ayudar a producirlo. ¿Cómo te planteas esta dicotomía en tu vida profesional? ¿Existe retroalimentación entre ambas figuras?

MAMC: Del Land Art, me interesa mucho cómo diferentes artistas llevaron las obras al espacio expositivo en forma de documentación o reflejo de lo ocurrido fuera, y esa idea de reproducción es algo que creo que ha influido mucho en mi trabajo como artista. Aparte, es evidente que la experiencia en Scarpia y el trabajo con artistas como Fernando Sánchez Castillo, Chema Madoz, Alicia Martín o Agustín Ibarrola nos ha producido una experiencia que nos ha enseñado a través de los talleres que los procesos de producción de muchos artistas que normalmente no se suelen mostrar en las exposiciones son en muchas ocasiones la clave para entender la obra final. Por lo tanto, a partir de estas experiencias te podría decir que casi no existe diferencia entre ambas figuras. Hacer es a fin de cuentas tanto crear como aprender.

 

ND: En cuanto a la exposición celebrada en el Hospital Real, si no me equivoco podría decirse que ha sido la primera vez que Scarpia ha salido de su entorno para colocarse en el paradigmático cubo blanco expositivo, ¿cómo ha sido el proceso de transformación, si es que ha existido?

MAMC: Tengo que decir que hace dos años en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Córdoba pudimos realizar un proyecto expositivo bastante interesante, en el que ocupamos todos los patios de la facultad y la Galería del Cardenal Salazar, un espacio de interés histórico que sirvió para que los visitantes de la ciudad de Córdoba durante mayo de 2014 pudieran comprender lo que sucedía en El Carpio. Es cierto que en el caso de Granada, al contar con un espacio tan amplio y majestuoso, hemos tenido que plantear la exposición de otra manera, con piezas más complejas y de producción más pulcra.

Aunque creo que la ocupación de los diferentes espacio del Hospital Real por parte de Scarpia los ha impregnado de otra visión, tanto al espacio expositivo como a las obras. Para mí que, por ejemplo, viví la intervención que realizó Albert Gusi en 2014 con el “rebaño” de 200 pelotas rojas que paseamos por El Carpio, haberlas visto en el Patio de los Inocentes y ver la relación de otros visitantes con ellas condiciona tanto la lectura de la obra como del entorno en el que se encuentra. Es lo que tiene el arte público, que es capaz de replantear el lugar que vivimos aunque sea de manera efímera.

Sinceramente, estoy muy contento con la exposición. El espacio no es fácil por las dimensiones, pero estaba claro que había que intervenir elementos tan presentes como la gran cortina del crucero y humanizarlos para que el espectador tuviese una experiencia que fuera por un lado documental y por otro de disfrute directo de la obra.

"Kiosco Scarpia". Juan Carlos Herrero Serrano. Scarpia 2011.
“Kiosco Scarpia”. Juan Carlos Herrero Serrano. Scarpia 2011.

 

ND: En relación a tu panorama artístico más cercano, ¿existe movimiento y ganas de generar nuevas propuestas? Y en cuanto a la institución, ¿cómo percibes su intervención dentro del entorno de la creación contemporánea?

MAMC: Hoy en día la intervención de espacios públicos, el arte público o el relacional van asociados a procesos creativos de diversos tipos. La libertad de las propuestas actuales es que los límites entre procesos creativos pueden diluirse y mezclarse. Desde Scarpia siempre nos proponemos ayudar a los jóvenes creadores a plantear proyectos de este tipo, pero no siendo exclusivos en cuanto a la idea de intervenir, sino con la idea de que estas situaciones se generen de forma complementaria tanto en arte como en publicidad o diseño; todo lo que venga de la mano de la creación; teniendo en cuenta las posibilidades que nos ofrece el paisaje y el paisanaje de cualquier lugar del mundo.

En cuanto a las instituciones, por desgracia o suerte, éstas dependen en gran medida de las decisiones políticas, aunque es cierto que a veces no tienen nada que ver con la ideología: puedes tener la suerte de trabajar con un concejal del PP que entienda que es importante un proyecto de estas características o con un alcalde del PSOE que no valore la importancia de un proyecto como el nuestro.

 

ND: Y finalmente, ¿existen novedades acerca de la nueva edición de Scarpia que se puedan compartir con los lectores?

MAMC: A mí me gusta decir que cada año damos pasitos pequeños pero firmes hacia el crecimiento del proyecto. Podría decirse que Scarpia plantea nuevos retos, sobre todo aquellos que salen de la frontera de lo local a través de exposiciones como las que hemos venido realizando y conferencias o ponencias que hacemos de forma paralela a las jornadas con la finalidad de que el proyecto se entienda y se difunda más allá de El Carpio, en las que hemos trabajado conjuntamente con diferentes universidades y escuelas de arte.

Y en cuanto a las novedades, podemos anunciar que la temática de las jornadas de 2016 ya está clara y que estará dedicada a la poesía, haciendo incapié en la poesía visual. Al tratarse de un proyecto de artes visuales, nos apetece enmarcar la importancia de la poesía dentro de la creación actual y el arte público.

 

Elaboración de una de las intervenciones de Boa Mistura. Scarpia 2013.
Elaboración de una de las intervenciones de Boa Mistura. Scarpia 2013.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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