Hey Moon: Doce

Hey Moon: Doce
Madrid, 2012
muestra colectiva en formato fanzine comisariada por Cristina Anglada en colaboración con Mooooon Publishing

Puedes encargar un ejemplar en http://mooooon.es/

Érase una vez unas cuantas historias. Doce son las horas nocturnas y doce son también los artistas aquí reunidos: Elena Alonso, Rocío Cañero, José Díaz, Feréstec, Karlos Gil, Guillermo Gómez, Carlos Irijalba, Maíllo, Luján Marcos, Jonay PMatos, Luciano Suárez y Diego Vallejo Pierna.

Si deletreamos la palabra “doce” a la luz de la luna adquirimos el billete de ida para un viaje sin retorno, que nos lleva a un lugar donde el tiempo se expande a través de saltos adelante y saltos hacia atrás. Desde dentro y para uno, generando urgencias subjetivas, eternas y volátiles. Las imágenes sufren una desgarradora deslocalización interna que las hace habitar en una multiplicidad de lugares y tiempos.

Presentamos doce historias multiplicadas, enlazadas frágilmente por el soporte que las contiene y las materializa, generando un patchwork de retales paginados. Cada imagen encierra varios tiempos de vida, a modo de estratos geológicos taponados por la superficie del presente.

Los DOCE aquí reunidos comparten experiencia vital en una misma franja espacio-temporal a modo de generación. Pero éstos no lloriquean, pues ya encontraron soluciones a las miserias y bondades de una prole que ha crecido nutrida de un “bienestar” ficticio de excesos de posibilidad, oferta de información y movilidad, pero un futuro incierto. Comparten reacciones frente a un contexto actual en “crisis”, donde el hecho de encontrarse con el contrato social roto les empuja a mirar la realidad desde una tabula rasa sobre la que construir. Hay otros que simplemente asumen una placentera negación del futuro y del mañana, esperando el apocalipsis y el fin de estos días. De manera positiva se separan de las exigencias del mundo y sucumben, en contraste, al placer de los sentidos y de la imaginación, hacia el arrebato en el ahora, el instante.

Participan del momento histórico del capitalismo electrónico y el boom de las redes sociales, que forja una escena globalizada virtual en la cual Internet brinda un inmenso menú para los que siempre tienen hambre. De éste eligen filtrando mediante sus gustos aquello con lo que gestionar su iconografía y referencias y moldear las obras resultantes. De repente, la posible distracción genera una atención obsesiva y rizomática.

Manifiestan una clara imposibilidad de mantener una actitud pasiva frente a nuestra nueva y potenciada ventana a mundos posibles: el ordenador. Éste actúa como centro básico de operaciones y sus herramientas suponen un apéndice a la manualidad. El pantallazo como la nueva cámara fotográfica, permite llevar a cabo re-apropiaciones de la propia cultura visual, creando al modo de la post-producción un collage sin costuras aparentes. Hoy en día, las imágenes navegan en la riada de lo compartible y común, y muchos artistas las reciclan, estableciendo a la vez intensos diálogos con sus autores precedentes, sean estos re-conocidos o directamente anónimos, generando una constante re-actualización de sus vidas.

Muchas de sus obras son en parte producto de la televisión, una que poco tiene que ver con la actual. Durante nuestras horas de ocio infantiles, libábamos hipnotizados imaginería explosiva de películas de serie B, ciencia-ficción y cine fantástico que, junto a la rica influencia del comic, han permitido voltear la realidad dual.

Algunos de ellos rinden culto a la categoría de lo sublime hoy en día, unos mirando hacia el pasado, otros mirando a la contemporaneidad, pero siempre cercanos a la estética y emoción del miedo y lo siniestro. Se acude al terror en sus diversas formas y sobre todo en el mal encarnado por la sociedad en sus estigmas: lo enfermizo y degenerado (Nordau), lo out (sider/ law), lo que perturba el supuesto orden, casi todo desde una perspectiva de infiltrado, de autobiografía desde lo disfuncional.

La estética post-apocalíptica, que deviene de asumir una ausencia de futuro, lleva a recrearse en la realidad retorcida y deshecha, cuya destrucción algunos construyen a su manera, a partir del medio y proceso creativo pictórico más tradicional (óleo sobre lienzo). Pretenden hacer emerger, (re)presentar lo que no está realmente visible, ejecutando una acción que intenta romper las certidumbres que nos atan con lo real, a la vez que de asumir la pervivencia del pasado en el presente. Una cierta vuelta al romanticismo, entendido éste como revelación y oposición determinada al positivismo, al racionalismo y todo aquello que representa la Ilustración y sus luces. A la vez se oponen contra la belleza clasicista, apoyada en la armonía y la verdad; a los modos de vida actuales, pobres y
agotados.

La irónica desconfianza de estos artistas es a la vez reposada, pues poseen sus propias certezas y emprenden investigaciones sobre asuntos y resquicios que intuyen interesantes, pero que hace tiempo que han pasado desapercibidos y ocultos. Esa duda les lleva a mirar con otros ojos todo lo que les rodea y mirarlo en su sistema, catalogación, nombre, historia y origen.

Sea a través del humor catártico o trabajando la “ficción evasiva”, y el conceptualismo lúdico, desmontan la verdad oficial, simple, única, y explotan la multiplicidad. Sembrada la duda, activados los sentidos y de pronto lo que parecía fijo, se desestabiliza en un tambaleo, provocando y alterando el desvío, surgiendo una realidad caleidoscópica.

Karlos GilKarlos Gil

 

 

Rocío Cañero
Rocío Cañero
Carlos Irijalba
Carlos Irijalba
Elena Alonso
Elena Alonso
Feréstec
Feréstec
Guillermo Gomez Moreno
Guillermo Gomez Moreno
Jonay PMatos
Jonay PMatos
José Díaz
José Díaz

Luján Marcos

Luján Marcos

Luciano Suárez

Maíllo
Maíllo

Diego Vallejo PiernaDiego Vallejo Pierna

English version.

Once upon a time were a few stories. Twelve are the night hours and
twelve are also the artists gathered here today: Elena Alonso, Rocío Cañero, José
Díaz, Feréstec, Karlos Gil, Guillermo Gómez, Carlos Irijalba, Maíllo, Luján Marcos,
Jonay PMatos, Luciano Suárez and Diego Vallejo Pierna.
If we spell the word “twelve“ under the moon Light we acquire the oneway
ticket for a trip without comeback, which takes us to a place where
time expands across, jumps forward and jumps backwards. From within
and for oneself, generating subjective, eternal and volatile urgencies. Images
suffer a heartbreaking internal relocation which makes them live in a
multiplicity of places and times.
Hey Moon: Doce presents twelve stories which have been multiplied by
third parties, connected fragilely for the support that contains them and
materializes them, generating a patchwork of paginated scraps. Each image
encloses several life times, like geologic strata blocked by the surface of the
present.
These twelve artists share a vital experience in the same storm like generational
period. But these do not snivel, they have already found solutions
to the miseries and kindness of an offspring that has grown-up nourished
by a fictitious “well-being” of excesses of possibility, an offer of information
and mobility nonetheless an uncertain future. They share reactions
opposite to a current context in “crisis“, where the fact of meeting a broken
social contract, pushes them to look at the reality from a “tabula rasa” from
which to construct. There are others that simply assume a pleasant denial
of the future and of the tomorrow, waiting for the apocalypse and the end
of these days. In a positive way they separate of the requirements of the
world and they succumb, as a contrast, to the pleasure of the senses, and of
the imagination, towards the rise in now, the moment.
They take part in the historical moment of electronic capitalism and the
boom of social networks, which forges a virtual encompassed scene in
which Internet offers an immense menu for those who are always hungry.
In this case they choose to filter through tastes, they manage iconography
and references and mold the resultant works. Suddenly, a possible distraction
generates an obsessive and rizomatic attention.
Many of them show a clear inability to maintain a passive attitude in front
of our new and promoted window to possible worlds: the computer. This
one acts like basic center of operations, and its tools suppose an appendix
to the hands. Screenshots are like the new camera, and it allows to execute
re-appropriations of the proper visual culture, creating like the postproduction
a collage without apparent seams. Nowadays, images sail in the flood
of the commonly, and many artists recycle them, establishing simultaneously
intense dialogues with its previous authors, be these recognized, or
straight anonymous, generating a constant re-update of its lives.
Many of its works are partly a product of the television, one that little has
to do with the current one. For our infantile hours of free time, we were
boozing hypnotized with explosive imagery of B movies, science fiction
and fantastic cinema that along with the rich influence of the comic, have
allowed us to turn the dual reality over.
Many produce cult to the category of the sublime thing nowadays, some
looking at the past, others looking at the contemporaneity, but always near
to the aesthetics and emotion of the fear and the uncanny. One arrives at
the terror in its diverse forms and especially in the evil personified by society
in its stigmas: the sickly and degenerate thing (Nordau), the out (sider /
law), what it disturbs to the supposed order, almost quite from a perspective
of insider, an autobiography from the disfunctional side.
The post-apocalyptic aesthetics that occur in the assuming of a future of
absence, lead to the enjoyment in a twisted and undone reality, this destruction
is constructed in several ways, in some cases in the most traditional
pictorial creative process (oil on canvas).
They try to make to emerge, to (re)present to themselves what is not really
visible, executing an action that tries to break the certainties that tie us
with the real thing, simultaneously assuming the survival of the past in the
present. A certain return to romanticism, understood as revelation and
opposition determined to positivism, to the rationalism and all that which
representes the Enlightenment and its lights. Simultaneously they are opposed
against the classical beauty rested on harmony and truth; opposed to
the current poor and exhausted ways of life.
Its ironic distrustfulness is simultaneously quiet, since they possess their
own certainties and tackle investigations on matters and chinks that interest
them by intuitively, but which have gone unnoticed and have remained
secret. This doubt leads them to looking at what surrounds them with a
different gaze and to looking at it in its system, cataloging, name, history
and origin.
It may be across the cathartic humor or working the “evasive fiction”, and
the playful conceptualism, that they dismantle the official, simple, only
truth and exploit the multiplicity. With a doubt in mind, with the senses
activated, suddenly what seemed fixed is staggers and is destabilized and it
provokes an altering the detour resulting in this kaleidoscopic reality.

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