Inéditos 2015 / La Casa Encendida

Inéditos 2015.

La Casa Encendida.

Hasta el 10 de enero de 2016

carta
Pedro Torres Again, 2015 Juego de cartas, instalación Cortesía del artista[

Los Inéditos 2015 de La Casa Encendida, tienen mucho de juego. Tres exposiciones son las elegidas en el concurso que convoca la Fundación Montemadrid dirigido a jóvenes comisarios. Las tres, como digo, tienen mucho de juego, porque aunque aparentemente no están vinculadas entre sí, hay algo común que las une, algo que es también compartido por casi cualquier expresión creadora que aborda el ser humano. Expresar, crear, no es más que jugar, con lo que sea, jugar con las palabras, con las imágenes, con las ideas, con el cuerpo, con los objetos. Utilizo jugar no sólo en un sentido lúdico, de diversión o entretenimiento. Lo uso dándole un hondo significado de mezcla, relación, de libre recurso para conjugar los elementos más diversos. Y desde luego, en este contexto, como en otros, le sumo como pareja sinónima el término “construcción”. Ya desde la infancia, magnífico campo de pruebas para lo que vendrá, el juego es la actividad más valiosa que puedo imaginar para construir, o mejor, para construirnos como individuos, afortunadamente abocados a lo colectivo. No se me ocurre mejor manera de hacernos adultos felices que ser educados en una infancia de juego libre.

Por esto, el juego explícito de S´Wonderful, en la sala A y comisariada por Beatriz Escudero, puede ser, según quien la mire, una bella bofetada. En la entrada bien podría colgarse el aviso “a ver cuánto te queda de niño, adulto!”, para alertar al espectador del reto al que se enfrenta, antes de encontrarse con la instalación Esto es gracias a ti de la artista Rita Ponce de León, un estropicio de texturas, maderas, piedras y esponjas de todos los tamaños. Sospecho al visitante mirando la obra desde arriba, inclinando levemente la cabeza, mirando en silencio la disposición de cada pieza y el material elegido, a la caza de algún significado profético… sin tocar, claro, casi sin respirar. Pero sospecho también que ese desbarajuste se convierte en otra cosa cuando lo mira otro tipo de público. Imagino, sin esfuerzo, la llegada de una niña de seis años, por ejemplo, que entra en la sala dándose de bruces con la misma instalación. Sonríe, se quita los zapatos a la velocidad del rayo, mientras en su cabeza resuena alto y claro un ”…a construir, a crear, a jugar!!!!!” Qué es la vida sino eso? La vida invita a inventar y a tocar, a sentir. A la niña de seis años no hay que darle demasiadas explicaciones, sabe lo que hay que hacer, por instinto. A los adultos se nos ha olvidado, tenemos que volver a aprender, de-construir lo aprendido.

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Dora Garcia La Esfinge (Sí o No), 2005 Juego de ordenador, videoinstalación Cortesía de Galerie Michel Rein, París

Y para empezar, el vídeo de Pilvi Takala The Comitee, o qué harías tú con siete mil libras? Pues el grupo de niños a los que se les hizo esta misma pregunta, llegó a un interesante consenso. Hablaron, discutieron, estuvieron de acuerdo y en desacuerdo, y llegaron a la mejor de las conclusiones a las que se puede llegar. Esas siete mil libras deben ser generadoras de risa, de alegría. Durante las negociaciones, los más pequeños pasaron por todas las convenciones heredadas de sus mayores, flaco legado- cultura del ocio personal, el mercado, internet y los medios de masas, la falsedad del altruismo capitalista, el sentido de propiedad privada…. -, lo reflexionaron y concluyeron. La sentencia, aplastante. La risa gana, y si es carcajada común mucho mejor. Valiosas conclusiones. Lo que se crea permanece, lo que se compra pasa deprisa. Y una vez materializada la idea, son los adultos los encargados de mantenerla y hacerla funcionar, siguiendo al pie de la letra las indicaciones de los pequeños inventores: “…y si hay gente en paro, podría ocuparse de ello y así poder trabajar…nosotros somos niños, queremos hacer otras cosas…” AMÉN! Hermosa lección para el que olvidó ser niño, que ahora se balancea en los columpios de Rafael G Bianchi. Accionados al mismo tiempo y descoordinados, vamos al desastre. Sería precioso, los tres funcionando en armonía. Mientras, mira de reojo la obra de Priscila Fernández, donde un grupo de adultos en un parque infantil, se reencuentran con su niño interior. Conmueve, llena de ternura y esperanza.

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Pilvi Takala The Committee, 2014 Vídeo, 15’ 43” Cortesía de Stigter van Doesburg, Amsterdam, y Carlos/Ishikawa, Londres

Appunti, segunda exposición seleccionada, me ofrece otro punto de vista sobre el juego, menos explícito, más mental. Es casi un crucigrama. En la sala, Pasolini junto a Riefenstahl, una silla del siglo XIX junto a un relicario de entre el siglo XIV y el XVII, libros de artista, una videoperfomance de Eulàlia Valldosera… Parece un acertijo, parece que el significado de las cosas allí dispuestas, sin relación aparente, es un reflejo del significado profundo de la vida, de cómo se construye la historia de la humanidad. Da la impresión de querer que adivinemos entre sombras, desvelar de forma inequívoca, lo relativo de acercarnos a unos acontecimientos que no se suceden de forma lineal, sino que son más bien consecuencias simultáneas en diferente espacio y tiempo. Distancia histórica para poder hacer Historia.

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Anónimo Reliquia de santo/a desconocido/a, c. 1350 Hueso y plata repujada 10 x 4 x 4 cm Colección privada.

En cualquier caso, las obras elegidas por los comisarios de Appunti son rastros, marca de una fecha señalada, sin explicaciones. Son huellas de nuestro pasado y nuestro presente, que según como se ordenen, según como se dispongan en el cuento que queramos contar, en el juego de narrar una historia, tendrán un significado u otro.

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Pier Paolo Pasolini Appunti per un’Orestiade Africana, 1970 Película Eastman 16 mm b/n transferida a vídeo, 65 min Colección Cineteca de Bolonia, Italia.

Aquí no hay Dragones, completa esta edición de Inéditos. Es un ejemplo más, expresión de una idea a través de la creación de imágenes. Es jugar con el deseo y la necesidad de descubrir. Necesitamos saber que aún no lo sabemos todo. Los embajadores de Teresa Solar hablando de ese tiempo y lugar inconcretos, Ich bin eine Ruine de De Diego/Larred, la obra de Javier Cruz… Al final, se trata de buscar en el mapa lugares en blanco, para marcar en ellos paraísos aún no descubiertos. Es jugar al escondite con el tiempo y el espacio, jugar a tener los ojos limpios de información y descubrir contextos vírgenes y libres de la pesada carga de nuestra historia. Es, al fin y al cabo, volver a ser esa niña de seis años que se descalzaba dispuesta a la acción en la exposición S’Wonderful.

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Los Hijos Árboles, 2013 Video HD. 61 min Cortesía de los artistas.

Llámalo como quieras. Jugar, descubrir, relacionar acontecimientos, interpretar lo que nos rodea para explicarnos. Sigo a Pasolini cuando escribía “…porque la vida se expresa también sólo por si misma. Quisiera expresarme sólo con ejemplos. Arrojar mi cuerpo a la lucha…” , y tomo Inéditos como tres ejemplos mas de un juego, que permite dar materia a la vida y hacerla saltar por los aires, una oportunidad para que cada comisario garabatee su particular visión de las cosas.

En La esfinge de Dora García jugué al juego de sí o no. La esfinge me preguntó: “¿puede el arte cambiar el mundo?”. Yo dije sí con rotundidad, y… game over, ya no hubo más preguntas. Me resisto a considerar errónea mi respuesta, por lucha y convicción. Juego, Arte, como armas de construcción masiva. Si es de otra manera, y citando de nuevo al maestro Pasolini, “estamos todos en peligro”.

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Aleix Plademunt.

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