INTERNET IS SITE SPECIFIC / ALEJANDRÍA CINQUE

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Desde hoy y durante una semana contamos en nuestro InternetISS con Alejandría Cinque.  Esta semana nos obsequia dejándonos mirar a un proyecto que aun se encuentra en desarrollo: FARMACODISCO.

“El cuerpo enfermo es una invención que nace en contraposición a un cuerpo determinado como sano. La diferencia entre estar sano y estar enfermo es paralela a la que se da en la lucha de clases, en la que hay una retórica del privilegio que posiciona a un grupo por encima del otro. Los sanos, tienen el poder. Y los enfermos, obedecemos. No es casualidad que tanto la religión budista, como las farmacias y las discotecas se apropien del LED para iluminarnos el camino. El LED funciona como un mecanismo contemporáneo de llamamiento a la prole. Las farmacias y las discotecas se han convertido en los nuevos centros de peregrinación dominical: pastillas de éxtasis a media noche, píldoras anticonceptivas por la mañana. Como toda nueva religión, las farmacodiscos tienen una doble cara. Por un lado prometen ser los vehículos para la liberación y curación de los cuerpos, y por otro, son máquinas de adoctrinamiento y control de los mismos. Un gobierno a través de cápsulas. Píldoras que ingerimos desesperadamente buscando en ellas la salvación. En una sociedad en la que el progreso y la producción son los pilares, la mejor opción para aquellos enfermos del mundo que tomamos consciencia de la realidad, es precisamente, huir de ella. Para escapar existen varios medios descubiertos y elaborados por la necesidad y experiencia empírica de las comunas. La tecnología desarrollada como billete a ninguna parte en forma de pastillas y polvo de hadas. Química ingerida en el submundo para elevarnos al cielo. El club se configura como lugar de reunión y escenario preferente para el éxtasis colectivo. Siempre bajando escaleras para aproximarnos al volumen electrónico de ultratumba. En la convulsión de la danza tribal, la alienación queda extirpada de los cuerpos. Se trata de los microestados nómadas de fronteras líquidas, zonas temporalmente autónomas donde atravesar la aduana implica la ingesta de bebidas tóxicas, la inyección de sustancias corrosivas o la aspiración de hierbas psicotrópicas. Donde solo importamos aquí y ahora, nosotros, abandonados a la eternidad del techno. Donde asumimos que nuestros cuerpos se están consumiendo. Consumidos por la noche, la embriaguez, la adicción… la apariencia camuflada entre luces estroboscópicas. Subvirtamos el propio mecanismo de manipulación de los cuerpos ya que es ahí donde se encuentran las fisuras del sistema. Contagiémonos unas a otras los virus que portamos para que nos volvamos a tocar sin necesidad de esterilizaron. Seamos todos cuerpos enfermos para revelarnos del régimen que nos dicta lo que es sano. Ingiramos drogas y medicamentos con prospectos caducados: PARECETAMOL, BIODRAMINA, MEFEDRONA, IBUPROFENO, ASPIRINA, COCAÍNA, VALIUM, FRANADOL, KETAMINA, LIDOCAÍNA, PENICILINA, SPEED, DIAZEPAM, VIAGRA, ENANTYUM, GHB, MDMA… Un cóctel que puede ser tanto nuestro fin como nuestro principio. Solo hay que saber domarlo. Las farmacéuticas lo saben, y con ellas gestionan nuestros alientos. Solo hay que tomar la decisión de abrir las píldoras y analizar lo que llevan dentro. Una revuelta química para decidir qué compuestos formarán parte de nuestro organismo. Ya lo hicieron en Estados Unidos con la crisis del sida cuando experimentaban con los portadores del virus. Sigamos su ejemplo. OPEN THE PILLS.”

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