Lo que realmente importa

por José Ramón Sandar Rivas

 

“El problema está en la forma”dijo Kandinsky y acertó de pleno, pero en vez de enfrentarse a él huyó hacía otro lugar, un lugar más “De lo espiritual en el arte”(1912). Pintar objetos ya era bastante difícil y una de dos: o pensó que pintar el espíritu era mucho más fácil; o que pintar el espíritu  era mucho más difícil( y supongo que de-mostrar). Sea lo que fuere, acabó todo disparado por los aires, explosiones centrifugadas de lo que consideró que le molestaba o le daba problemas(la forma). No me resulta difícil  imaginar a Kandisky como a un niño pequeño enfurruñado porque no le gusta la comida, lanzando el plato contra el suelo y dando pataletas.“No ver sólo lo duro y material del objeto, sino también lo que es menos corpóreo que el objeto del periodo realista, sin <fantasear>.”Parece la respuesta de alguien un poco infantil.

Así como el problema estaba en la forma para el bueno de Kandisky, la memoria es el gran problema para la historia, desde la dificultad para recordar la fechas, hasta el hecho de que a la historia no parece importarle nada la tradición  ni la memoria, a la que no suele facilitarle el trabajo. Poco se aprende de las guerras, de los entresijos palaciegos o de dios, y cuanto se aprende de aquellos trabajos del cuerpo tan primitivos como el ser humano(sembrar, arar, coser, herrar, jugar, descubrir, esculpir, construir, cantar o pintar, por ejemplo). Cada vez que el agricultor recorre sus tierras sembrando el campo, repite los mismos actos que sus antepasados y ancestros, guardando un saber milenario sobre la vida en la tierra. Y lo mismo pasa en el arte, esa tradición tan humana por hacer del mundo un lugar más habitable o habitar el mundo , una tradición que consiste en celebrar la vida, y aunque algunos, Kandisky, quisieron librarse de la forma y de lo material, es precisamente eso, el cambio de forma lo único que le diferencia de sus antepasados y lo único que le haría moderno, ya que sus gustos no lo eran. Ser moderno parece un problema moderno y constante, y para mi que ser moderno no consiste más que en una especie de enfermedad nerviosa o de necesidad de cambio( se entiende que de forma, claro). Porque pintar o sembrar se sigue haciendo igual que al principio, con la mano.
Y es precisamente de la mano o de las manos de lo que quiero hablar, para destacarlas como guardianes de la memoria y la tradición. Manos que se entretienen jugando en el aire y con las cosas que son de este mundo y no de otro, manos que tocan o se tocan, manos  abiertas como fosas nasales para abarcar lo inconmensurable, manos que hablan por aquellos que no tienen voz, manos que no paran de hacer cosas, a veces, de forma involuntaria, y para terminar, las amantes manos de los enamorados sin las cuales ninguno de nosotros estaríamos aquí.
Sol Calero y Christopher Kline "Regalos ancestrales" (2010)
Sol Calero y Christopher Kline “Regalos ancestrales” (2010)

La historia y la historia del arte es un trabajo manual, un trabajo de reconstrucción material y no metafísico, y me gustaría que pasase lo mismo en el arte, es decir, que siguiera siendo un trabajo del cuerpo y de la mano, aunque algunos se empeñen en todo lo contrario. Y es que el arte parece el escondite perfecto para una cantidad ingente de inútiles que no saben nada de la vida, aunque seguro que han leído, más de una vez, a Foucault , Deleuze o quien sea para que piensen por ellos y, de paso, por nosotros. Y no es que yo tenga nada en contra de ellos, pero es que me parece muy curioso que se empeñen tanto en demostrar que los han leído.

Sol Calero y Christopher Kline "Sin título" (2010)
Sol Calero y Christopher Kline “Sin título” (2010)

No quisiera dejar de poner como ejemplos de conocimiento milenario a todos los artesanos que trabajan materia y cuerpo, a Japón, el país de lo tradicional y, que casualidad, también de lo hecho a mano: la cerámica, el arreglo floral (o Ikebana), la  estampas y la decoración de abanicos, los mangas(entendido como cuadernos de dibujo) la poesía, la danza o teatro de marionetas (o Kabuki). Y no parece que esto les cause ningún problema a la hora de valorarlo artística o estéticamente, más bien todo lo contrario. Sin embargo, a nosotros parece que esto nos molesta, aunque más a los artistas que a mi, que todavía no entendí bien la diferencia entre artista y artesano. Y así, con esa diferencia entre ambos, nos hemos cargado de un plumazo, todo el trabajo de la mujer desde el principio de los tiempos; un trabajo hecho a mano y no de la mano del hombre. Y aún siendo las reinas de lo manual, que nos deleitan con su delicados y maravillosos trabajos de costura, las hemos desterrado a un lugar invisible de la historia del arte. Sí la pintura para Matisse debía ser como un sillón en el que sentarse a descansar, nuestras madres y abuelas cosieron esas mantas que tanto calor  nos dan en invierno y tan a gusto nos hacen estar, llenas de color, formas rítmicas y encantadoras, como las de las alfombras persas. Estos elementos rítmicos , como de calidoscopio, son propios de la decoración textil y de algunos estados de conciencia alterada producidos por ciertas drogas y algunos trabajos manuales que conllevan cierta repetición, como los manteles de ganchillo cuya finalidad no es sólo cuidar la mesa, sino hacer la comida más agradable. Y todo esto lo han hecho en silencio y para los suyos, por lo que no puedo dejar de estar agradecido a la artista o artesana(según prefiráis) Sol Calero por recordármelo.

Y como no se puede estar todo el día a gusto en el sofá y con la manta, me la voy a quitar para hablar de Carlos Alemany a quien le viene como anillo al dedo aquella descripción que George Bataille hizo de Manet: “Ese hombre un poco superficial, al borde de los nervios…” Digamos, que  si los cuadros de Kandisky son explosiones centrifugadas para desintegrar el mundo, los cuadros de Carlos Alemany tienen una fuerza centrípeta que hace que las energías invisibles de las ciudades, se materialicen con el movimiento y la velocidad que generan los medios de locomoción modernos. Sin olvidar que es por la noche cuando se hacen visibles esas energías; las calles se llenan de luces: Neones, farolas, los faros de los coches en movimiento y… alguna ventana centelleante con la tele encendida. Más que una revisión del paisaje o del viaje moderno, veo a Carlos, noctámbulo y bohemio, dando vueltas con el coche, de madrugada, buscando el heroísmo de la vida moderna, que yo sólo encuentro ya en esa tremenda capacidad para depositar nuestra confianza en energías que no vemos. Esa fuerza centrípeta, viene precisamente de eso, de dar vueltas en círculos, saliendo para volver al mismo sitio, “porque los verdaderos viajeros sólo parten por partir” dice el verso de Baudelaire, aunque no dice que tengan que volver, porque el verdadero viajero no tiene a donde volver, porque no tiene un hogar. Y aunque no vuelva, todo movimiento tiene algo de circular por la curvatura de la tierra y los movimientos de traslación y rotación que hacen que las cosas se queden en este mundo y no salgan disparadas, aunque a veces se de-formen para crear un paisaje moderno por su nueva forma. Luces de colores , multicolores, ¡como las flores!. Más viajes nocturnos y menos filosofía, Carlos cuando quieras partimos.

Carlos Alemany "Sin título" 2010
Carlos Alemany “Sin título” 2010

Puede que alguien no esté de acuerdo, entiéndase que no es más que mi opinión personal,  cuando diga que: Contra Nueva York, contra lo que tiene de religión el arte abstracto, contra el MOMA y Gunggenheim, contra surrealistas y expresionistas, contra el Reina Sofía, Macba, Musac etc , contra el arte político y sus secuaces, contra el mal gusto que impera, contra lo grotesco y lo macabro, contra la fotografía por su banalidad y por su crudeza como documento, contra las máquinas por facilitarnos un hacer desangelado, contra el arte conceptual, esa vanguardia tardía y desconcertante, contra la filosofía y el psicoanálisis, “una poderosa mitología”(Kierkegaard) y, para terminar, contra Dalí, un incapaz en todos los aspectos que realmente importan.

Carlos Alemany "Sin título" 2010
Carlos Alemany “Sin título” 2010

 

One thought on “Lo que realmente importa

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>